A dos meses de los terremotos del 24 de junio los comerciantes en La Guaira proclaman que es poco o nada lo que se ha hecho por ellos para poder salir a flote en medio de la nueva tragedia que azota a la región. Mucha es la información que se conoce en torno a medidas dirigidas a los particulares que perdieron de forma parcial o total sus inmuebles, pero el sector del comercio y los servicios reporta una situación de “orfandad” y hasta olvido.
Esta es parte de la radiografía que hace Cipriana Ramos, actual vicepresidenta de la Cámara de Comercio varguense. La gremialista compartió las inquietudes de sus colegas con Erys Wilfredo Alvarado y Juan Ernesto Páez-Pumar durante La Entrevista 2001, espacio en el que destacó un aspecto recurrente para la empresa privada, con o sin sismos: los impuestos. En un contexto de tragedia y desolación, los tributos se transforman una carga aún más pesada y frenan cualquier intento de recuperación.
El panorama luce más duro cuando, incluso, los cobros se incrementan o aparecen por duplicado, en ciertos casos. “Cuando se habla del impuesto de cada sector económico me viene a la mente el tema del puerto de Puerto Cabello que nos cobró el 0,12% de impuestos a los trámites que hicimos por allá y luego en La Guaira también tuvimos que pagar impuesto municipal”, explica Ramos un aspecto puntual para el tema de los importadores y exportadores del país, debido a la paralización de los muelles varguenses.
La también expresidenta de Consecomercio apunta que ese impuesto en Puerto Cabello es ilegal, es inconstitucional, por pechar una importación. Se pecha el comercio internacional y, añade, la Constitución venezolana estipula que no tienen competencia para hacerlo.
“Particularmente yo digo que en Vargas no habido paz con la miseria con el tema de los impuestos. Aquí tenemos que pagar absolutamente todo. No revisan primero si tu administrador pasó de plano, si tu contador se tuvo que ir del estado porque no tiene vivienda, porque perdió su casa o porque en estos momentos emocionalmente no está disponible, o porque desapareció. No sentimos ningún tipo de empatía de la administración pública hacia nosotros”, denuncia Ramos.
En su relato describe situaciones que considera dantescas y muy dramáticas. Asegura haber hablado con agremiados que cuentan sus historias en medio de lágrimas por tener que salir hacia Caracas, buscar un alquiler, pero al mismo tiempo ponerse a remodelar su local y tener detrás todos los entes públicos con el cobro de los impuestos. Dentro de esos escuetos ingresos post tragedia, están obligado a “apartar” lo correspondiente a los tributos.
En este contexto cuestiona la forma en que se ha manejado lo relativo al uso de los balnearios. Su crítica se dirige a la prohibición de permitir el ingreso de temporadistas mientras se pretenden seguir con el cobro de impuestos. ¿De dónde saldrán los recursos? Se pregunta Cipriana Ramos al poner la lupa en una actividad económica que se multiplica hacia otros ámbitos de la sociedad litoralense.
“¿Por qué tienen tanta desconsideración con el guaireño?”, sentencia la dirigente gremial.
Entre planes y sueños para los guaireños
A propósito de la empatía, el gobierno nacional ha anunciado censos para las personas que perdieron las casas, ha anunciado créditos para los ciudadanos. Sin embargo, Cipriana Ramos aterriza a la realidad y asegura que para asistir a los comerciantes las autoridades no se activaron como lo hicieron con el ciudadano común.
“Yo le escribí a un funcionario de la Gobernación para que aplicaran el sistema ‘Punto y círculo’ del PSUV, en materia electoral, para asistir a los afectados por los terremotos. ¿Por qué no utilizaron el punto y círculo con todos los líderes de calle? ¿Por qué no lo utilizaron para saber cuántas personas desaparecieron, cuántos hay, cuántas cuántos negocios se cayeron? O sea, solo pudieron haber hecho así. Y hubiese tenido una aproximación en los dos días de lo que nos ocurrió en La Guaira”, reclama la gremialista litoralense.
Ramos describe que hay negocios aún en pie, que en apariencia no sufrieron nada grave, pero perdieron la mercancía, por saqueos, entre otras causas. También se dan los casos de locales en perfecto estado, pero el personal, el encargado y hasta los dueños murieron o están desaparecidos. No hay quien los abra y los mantenga operativos.
“Y por eso es cuando vemos gente que dice: ‘Pero es que ese negocio está bien y lo que ocurre es que no quieren abrir’. No, hay que revisar primero qué paso en realidad y eso solo lo sabemos los que vivimos en Vargas, la gente de La Guaira. Hay que personas que creen que con bajar al Litoral Central ya tienen la autoridad par decirnos qué debemos hacer. Por favor, eso no es así, hay que tener, aunque sea, un poquito de empatía con los sobrevivientes y muchos que incluso no se han ido porque no tienen cómo hacerlo”, reclama de forma vehemente.
Explica que quien perdió su comercio no tienen en estos momentos ingresos para reparar su vivienda y menos el local afectado. Esto además choca con lo que considera son una serie de legislaciones caducas que no ayudan a la velocidad y eficiencia de estos procesos de reconstrucción.
Recuerda que en La Guaira existe una economía que no es solamente puerto y aeropuerto en lo que es aduana, o sea, es puerto y aeropuerto. Ilustra que, en el caso de la aviación civil comercial, mueve el taxista, el maletero, el restaurante del desde del aeropuerto, pero también los restaurantes cercanos porque depende la hora de salida; los hoteles que estén cercanos, pues no todos sufrieron daños gravísimos.
“El puerto te mueve la economía en cuanto a importaciones, porque lamentablemente tenemos muchos años que no nos llega un crucero. La economía la mueve el comercio, porque yo vendo lo que alguien produce o lo que alguien importa. Y en cualquier lugar, lo primero que tiene es un comercio informal o formal. Pero insisto en que playas hay que abrirlas, porque la situación de los balnearios con el deslave de 1999 fue mucho peor”, ilustra Ramos.
La mirada hacia el futuro
Los diagnósticos están hechos y hay una serie de eventos que se desarrollan luego de los dos terremotos del pasado 24 de junio. Nada, poco o algo se habrá hecho, pero queda ahora procurarse un futuro que sea distinto. Erys Wilfredo Alvarado y Juan Ernesto Páez-Pumar, en LA ENTREVISTA 2001, quisieron conocer cómo se prepara el gremio de los comerciantes guaireños para los retos por venir. Cipriana Ramos hace varias precisiones.
En este caso informa sobre el proyecto “La Guaira Fortaleza y Vida”, un plan de trabajo formativo junto con el Incess, para que las personas aprendan a trabajar y mejorar la capacidad laboral. La gremialista cuestiona que se esté llamando, por ejemplo, a los comerciantes playeros a sumarse a labores de reconstrucción, pero sin ninguna capacitación en albañilería.
Si de futuro hablamos, añade que Vargas debe reconsiderar su reordenamiento territorial. Ramos opina que, de haber tenido al menos tres municipios en vez de uno en este momento, muchas cosas habrían fluido mucho mejor. También reclama tener claro cuál serán las normas de uso de las parcelas que hasta ahora es un total misterio.
“No es solo ser optimista, es ser realista. Es hacia donde tenemos que ir, estamos obligados a reconstruir Vargas. Estamos obligados a supervisar lo que se va a hacer para que no nos ocurra cono en el deslave de 1999 cuando el Proyecto de Ordenamiento Territorial quedó engavetado. Nosotros desde la cámara, en múltiples pero múltiples reuniones, creo que, en todas las reuniones con instancias regionales, municipales y nacionales, hemos pedido esa información y no la recibimos”, denuncia la vicepresidenta de la Cámara de Comercio de La Guaira.
En esta misma línea, estima que los recursos que ingresen sean administrados de forma responsable por los entes encargados para tales fines.
“Tengamos humanidad con las personas que todavía buscan a sus familiares, porque hasta el último momento, si no lo has visto, lo vas a seguir buscando. Porque a diferencia del deslave, reitero, que fueron muchos al agua y sabíamos que no lo íbamos a encontrar. Aquí, sí sabemos que están allí”, explica Ramos.
Su mensaje llama al trabajo en fusión de la recuperación de la región, porque solo los litoralenses son los que van a salir adelante.
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