El ámbito cultural y musical de Venezuela se viste de luto tras confirmarse el sensible fallecimiento de Romina Rivera, la recordada niña prodigio del violín cuyo talento cautivó a la nación durante las ceremonias solemnes de canonización del Dr. José Gregorio Hernández y la Madre Carmen Rendiles.
La joven música se convirtió en un símbolo de esperanza y excelencia artística para las nuevas generaciones, dejando una huella imborrable por su destreza en la interpretación del violín y su destacada participación en eventos de alta significación para la fe y la cultura venezolana.
Desde muy temprana edad, Romina Rivera destacó por su disciplina y virtuosismo técnico, formándose como una de las promesas más brillantes del sistema musical nacional.Su emotiva ejecución en los actos en honor a San José Gregorio Hernández y Santa Carmen Rendiles la consagró en el afecto de la feligresía y el público general.
"Es muy duro perder a uno de los nuestros, pedimos al Todopoderoso que te reciba en sus brazos. Tu música y sensibilidad resonarán siempre en cada rincón de nuestros núcleos y en los corazones de quienes tuvimos el privilegio de verte crecer y tocar con el alma", señaló en un comunicado el Núcleo de la Orquesta Sinfónica del Estado Portuguesa.
El deceso de la niña Romina RIvera ocurrió el pasado domingo 16 de agosto Ahora no se concoe la causa de su muerte.
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