La recuperación de un lote de herramientas de caza prehistóricas con una antigüedad estimada de 6.500 años fue documentada por investigadores del Centro de Estudios del Big Bend (CBBS) y la Universidad de Kansas, tras completar una serie de excavaciones en la formación natural San Esteban, ubicada cerca del límite fronterizo entre el sur de Texas y México.
Los objetos desenterrados durante los trabajos de campo iniciados en 2019 corresponden a armas de proyección y elementos de madera preservados por las condiciones ambientales del enclave geológico, el cual registra evidencias de ocupación humana continua desde el siglo XI antes de Cristo.
Tipología del armamento y técnicas de confección
El inventario de artefactos recuperados incluye astiles de madera ensamblados con cuero, puntas de piedra tallada y proyectiles adaptados para su uso con propulsores de lanza o atlatl. El análisis de los restos botánicos por parte del equipo especializado determinó el uso de extractos vegetales locales aplicados en los extremos de las puntas para potenciar la efectividad durante las faenas de caza.
Junto a los componentes de proyección, los arqueólogos extrajeron piezas de madera curvada catalogadas como garrotes de arrojo directivo o palos de caza sin retorno. Estas herramientas eran empleadas para el derribo de presas en movimiento mediante impactos directos a distancias de entre 10 y 50 metros.
Datación por radiocarbono y registro cronológico
Las pruebas de laboratorio realizadas sobre el material orgánico mediante la técnica de carbono-14 situaron la fabricación de la muestra principal en torno al año 4.500 antes de Cristo.
Los estratos inferiores del sitio arqueológico de San Esteban arrojaron además restos pertenecientes a periodos anteriores, confirmando la presencia de grupos nómadas en la cuenca del Río Bravo desde hace más de 10.000 años.
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