El presidente Donald Trump calificó la guerra con Irán como “pan comido” para Estados Unidos, un día después de que el vicepresidente JD Vance se refiriera al conflicto como un “conflicto militar”.
Trump argumentó que el enfrentamiento no representa una gran amenaza, señalando que el país ya ha enfrentado situaciones más complicadas, como la crisis en Venezuela.
Afirmó que la terminología utilizada no es relevante, destacando el éxito de Estados Unidos en evitar que Irán obtenga armas nucleares.
Estrategia
Trump explicó que su administración lleva a cabo “golpes puntuales” para desactivar cualquier intento de Irán de rearmarse y convertirse en una amenaza en la región, según recoge AFP.
La tensión entre Washington y Teherán se intensificó nuevamente después de un mes de calma, cuando el ejército estadounidense tomó la iniciativa para prevenir ataques en el estratégico estrecho de Ormuz.
Irán, en respuesta, comenzó a atacar a sus vecinos del Golfo, reavivando un conflicto que se había intensificado desde la ofensiva estadounidense-israelí a finales de febrero.
Consecuencias
La guerra en curso también presenta un desafío significativo para los republicanos de Trump, ya que el aumento de los precios del combustible podría costarles su mayoría en el Congreso durante las elecciones de mitad de mandato en noviembre.
La situación económica y el impacto de la guerra en el bolsillo de los votantes podrían influir en los resultados electorales, lo que añade presión a la administración en medio de un clima político tenso.
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