La Iglesia en EEUU aprueba cambios en la Carta de Abusos: presunción de inocencia y sigilo sacramental

La nueva versión introduce cambios conceptuales y de procedimiento que alinean directrices con reformas globales del Vaticano

Viernes, 12 de junio de 2026 a las 02:20 pm

En un movimiento de profunda trascendencia para la estructura eclesiástica estadounidense, la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos (USCCB) aprobó de forma oficial la actualización de la Carta para la Protección de Niños y Jóvenes.

La votación, desarrollada en el marco de la asamblea plenaria de primavera celebrada en Orlando, Florida, se saldó con una clara mayoría de 176 votos a favor, 22 en contra y 6 abstenciones.

Este documento es el marco normativo de referencia obligatoria para la prevención, denuncia y gestión de los casos de abuso sexual perpetrados por miembros del clero en el país.

La nueva versión introduce cambios conceptuales y de procedimiento que buscan alinear las directrices locales con las reformas globales del Vaticano.

Los cambios clave: presunción de inocencia y sigilo sacramental

La revisión de la Carta incorpora, por primera vez en su historia, modificaciones de fondo que impactan directamente el tratamiento jurídico y pastoral de los casos:

  • Garantías procesales: Se introduce un lenguaje explícito que salvaguarda «el derecho del acusado a la presunción de inocencia», una disposición adaptada de las recientes reformas al Libro VI del Código de Derecho Canónico. Durante décadas, la práctica habitual consistía en apartar de forma fulminante a los sacerdotes de su ministerio ante cualquier acusación, manteniéndolos suspendidos durante años sin que mediara un proceso canónico resuelto o pruebas concluyentes.

  • Inviolabilidad de la confesión: Se añade una referencia explícita destinada a blindar y proteger la información amparada por el sigilo del sacramento de la penitencia (confesión). Esta adición ocurre en un contexto global donde el secreto confesional se encuentra bajo un intenso escrutinio y asedio legislativo en diversas naciones occidentales.

  • Modernización administrativa: Se autoriza formalmente la emisión y validación de cartas electrónicas de idoneidad para el traslado y ejercicio del clero entre diócesis.

Intento fallido de aplazamiento y debate sinodal

La aprobación del texto definitivo estuvo precedida por un intenso debate interno. El arzobispo de Kansas City, Shawn McKnight, lideró una propuesta formal para postergar la votación definitiva hasta la asamblea plenaria de noviembre.

El prelado argumentaba la necesidad de abrir un periodo de consulta con los consejos presbiterales, las juntas diocesanas de revisión y las propias asociaciones de víctimas de abusos.

«Nos estaremos comprometiendo moralmente, y a todos los que están bajo nuestra responsabilidad en nuestras diócesis, con lo que expresamos en este documento», advirtió el arzobispo McKnight durante su intervención.

Esta moción de aplazamiento sumó respaldos de peso, como el del obispo Earl Fernandes (Columbus), el arzobispo Paul Etienne (Seattle) y el obispo Óscar Cantú (San José), quien apeló directamente a la prudencia y al espíritu sinodal de la Iglesia.

Sin embargo, el obispo Barry Knestout (Richmond), presidente del Comité para la Protección de Niños y Jóvenes, defendió que el borrador ya había superado una fase robusta de consultas previas. Finalmente, la moción para retrasar la firma fue rechazada por 126 votos en contra frente a 73 a favor.

Exclusión de adultos y críticas de los colectivos de víctimas

Un punto que ha generado profunda división e inconformidad es la exclusión explícita de los abusos sexuales cometidos contra adultos dentro del ámbito eclesial.

El obispo Knestout aclaró que la protección de personas mayores de edad queda fuera del campo de acción de esta Carta en particular, adelantando que el Comité de Clero, Vida Consagrada y Vocaciones trabajará en un documento independiente enfocado en fijar los estándares de conducta profesional aplicables tanto al clero como a los laicos en su interacción con adultos.

Esta separación de criterios provocó el rechazo inmediato de organizaciones civiles y de defensa de los derechos de los supervivientes:

  1. Organización Awake (Wisconsin): Sarah Larson, directora ejecutiva de la entidad, expresó su profunda decepción ante la falta de salvaguardas para adultos en situaciones de vulnerabilidad. "Muchos supervivientes que han sido abusados siendo adultos han sido profundamente heridos no solo por el abuso en sí, sino también por la negativa de algunos líderes eclesiales a reconocer que lo ocurrido fue, de hecho, abuso", declaró.

  2. Portal BishopAccountability.org: Los activistas Terence McKiernan y Anne Barrett Doyle calificaron la reforma como un claro retroceso. Manifestaron que el documento refleja sutiles señales de un "repliegue" institucional respecto a la rigurosidad de la norma original, sugiriendo que un tono de autocomplacencia ha comenzado a desplazar el espíritu de rendición de cuentas que nació en las crisis pasadas.

El legado de la "Carta de Dallas"

El documento actualizado es la evolución directa de la histórica Carta de Dallas, redactada originalmente en el año 2002 en dicha ciudad de Texas, como respuesta inmediata a la crisis mediática e institucional desatada por las revelaciones de abusos sistemáticos dentro del clero estadounidense.

Desde su nacimiento, el texto ha sido sometido a cuatro revisiones profundas (2005, 2011, 2018 y la actual).

Aunque se han integrado herramientas modernas y adaptaciones al derecho canónico vigente, defensores de los derechos humanos señalan que propuestas previas orientadas a blindar legalmente a los denunciantes y estructurar respuestas penales más severas quedaron fuera del alcance del texto aprobado en la asamblea de Florida.

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