El precio de la carne en Estados Unidos continúa presionando el presupuesto de los consumidores y Chicago no escapa al aumento.
En agosto, el índice de carne de res y ternera subió 5,9% frente al mismo mes de 2025, mientras la carne molida sin cocinar aumentó 7,2% en ese mismo período, según el Bureau of Labor Statistics (BLS).
En los negocios de Chicago, comerciantes y consumidores ya perciben el incremento. Juan Parra, propietario de un negocio, explicó que cada semana busca mejores precios directamente en empacadoras para evitar trasladar todo el aumento a sus clientes.
La carne molida supera los $7 por libra
Los datos oficiales del BLS muestran que la carne molida sin cocinar alcanzó un promedio nacional de $7,16 por libra en agosto. En la región del Medio Oeste, el promedio llegó a $7,32, una cifra que ayuda a explicar la presión que enfrentan los compradores de Chicago.
Para consumidores como María Ortiz, el aumento también aparece en cortes específicos. La residente de Chicago señaló que la libra de arrachera que anteriormente encontraba por $6,99 ahora puede costar alrededor de $10.
Los costos de transporte también forman parte de la cadena de precios. El combustible y el diésel encarecen el traslado del ganado y de los productos cárnicos, un gasto que termina incorporándose al precio final.
Detrás de la situación existe además un problema de oferta. El USDA reportó 94,2 millones de cabezas de ganado y terneros en las granjas estadounidenses al 1 de julio de 2026, mientras el número de vacas de carne cayó 1% frente al año anterior y la cosecha de terneros bajó 2%.
Trump amplía las importaciones durante 90 días
Ante el aumento de los precios, la Administración Trump amplió temporalmente el contingente de importación para 300.000 toneladas métricas de recortes magros de carne, destinados principalmente a producir carne molida.
La medida comenzó el 1 de septiembre y se distribuye en tres tramos mensuales de 100.000 toneladas hasta finales de noviembre.
La Casa Blanca sostiene que la medida busca aumentar la oferta y reducir los precios para los consumidores. También contempla que el producto importado pueda comercializarse con un descuento frente a los precios actuales.
Organizaciones de ganaderos, entre ellas la National Cattlemen's Beef Association y la American Farm Bureau Federation, han cuestionado la estrategia porque consideran que las importaciones no solucionan la escasez estructural de ganado y pueden presionar a los productores nacionales.
Mientras tanto, el USDA señala que el sacrificio de ganado permanece en niveles históricamente bajos y proyecta una producción de carne de res menor para 2026 y 2027.
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