Un informe elaborado por la plataforma de investigación de datos Decodo desmitificó una de las creencias más extendidas entre los consumidores de Estados Unidos (EEUU), que el fin de semana ofrece las mejores oportunidades de ahorro.
Tras evaluar y analizar un volumen de 1,5 millones de artículos distribuidos en 120 plataformas de comercio electrónico, la investigación arrojó que cadenas minoristas como Walmart y Kroger suelen registrar las tarifas más elevadas los días sábados, tanto en sus tiendas físicas como en sus portales digitales.
Esta dinámica responde en gran medida al despliegue masivo de etiquetas digitales para estanterías (ESL, por sus siglas en inglés).
Esta tecnología permite a los supermercados ajustar los costos de los productos en tiempo real mediante algoritmos de precios dinámicos.
Dado que los sábados se registra el pico más alto de afluencia de compradores en los pasillos y plataformas en línea, las cadenas aprovechan la alta demanda para mantener los precios en sus puntos máximos y reducir la cantidad de promociones activas.
Lunes y miércoles: la estrategia clave para maximizar el ahorro
Contrario a la tendencia del fin de semana, el estudio de Decodo identificó que los ajustes de precios a la baja y las promociones más agresivas se concentran de manera prioritaria durante los primeros días de la semana laboral.
En este sentido, los días lunes y miércoles se posicionan como las jornadas más rentables para surtir la despensa familiar.
Gabriele Vitke, representante de la firma investigadora, detalló que hacer la compra un lunes permite acceder a reducciones de precios mucho más concentradas.
Las empresas del sector minorista intentan mantener un equilibrio constante entre los valores exhibidos en los anaqueles físicos y los listados o promociones publicados en sus plataformas de comercio electrónico.
Debido a que las campañas de marketing digital y la rotación de inventarios suelen actualizarse al comenzar la semana, el lunes se convierte en el momento idóneo para aprovechar las rebajas automáticas.
Mitos sobre los precios dinámicos en las cajas registradoras
El estudio también abordó una de las principales inquietudes de los consumidores en relación con la tecnología en los supermercados: el temor a que los precios varíen de forma imprevista mientras el cliente recorre la tienda.
Ante la desconfianza que genera el uso de etiquetas electrónicas programables, Decodo aclaró que los algoritmos de las tiendas no modifican el costo de un producto de manera intempestiva durante el proceso de compra.
La investigación confirmó que es sumamente poco probable que el precio de un artículo cambie entre el instante en que el consumidor lo toma del estante y el momento en que se procesa el cobro en la caja registradora.
Las fluctuaciones de precios responden a patrones semanales planificados y no a incrementos arbitrarios en tiempo real dentro del establecimiento. Para quienes buscan proteger su presupuesto, la recomendación de los analistas es planificar las compras a principios de semana y evitar las horas de mayor tráfico de los sábados.
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