La estructura de la alimentación oficial en Estados Unidos ha experimentado un giro técnico esta semana con la presentación de las nuevas directrices dietéticas federales.
Este rediseño recupera el formato de la pirámide alimentaria, aunque bajo una versión actualizada que desplaza a los cereales integrales para dar mayor relevancia a las fuentes de proteína y las grasas saludables.
El cambio busca desincentivar el uso de carbohidratos refinados y establecer límites más estrictos al consumo de azúcares en la dieta diaria de la población.
Nuevos rangos de consumo y retorno de lácteos enteros
El documento técnico establece un incremento significativo en la ingesta de proteínas recomendada, sugiriendo un rango de entre 1,2 y 1,6 gramos por kilogramo de peso corporal, lo que representa casi el doble de los 0,8 gramos sugeridos anteriormente.
Asimismo, la nueva guía elimina la preferencia por productos lácteos descremados, permitiendo el consumo de versiones enteras. En cuanto a la organización visual, el modelo de "MiPlato" queda fuera de vigencia, dando paso a una pirámide donde las proteínas y las grasas ocupan un lugar central junto a vegetales y frutas en su estado original.
Sobre estos ajustes, el secretario de Salud y Servicios Humanos, Robert F. Kennedy Jr., declaró:
"Estamos poniendo fin a la guerra contra las grasas saturadas. Hoy nuestro gobierno declara la guerra al azúcar añadido".
Por su parte, desde el sector médico, el Dr. Bobby Mukkamala, presidente de la Asociación Médica Estadounidense (AMA), señaló que:
"Las directrices afirman que los alimentos son medicina y ofrecen una orientación clara que pacientes y médicos pueden utilizar para mejorar la salud".
Restricciones a ultraprocesados y niveles de azúcar
Las nuevas pautas introducen un tope de 10 gramos de azúcar añadido por comida y exigen una reducción drástica de los alimentos ultraprocesados y el sodio.
En el caso de los menores, los límites de sodio se fijan entre 1.200 mg y 1.800 mg diarios, mientras que para adultos se mantiene en 2.300 mg.
Respecto al alcohol, la actualización elimina la recomendación de un número específico de bebidas diarias (anteriormente una para mujeres y dos para hombres), sustituyéndola por una sugerencia general de reducir el consumo para preservar la salud.
Estas normativas impactarán directamente en la planificación de los almuerzos escolares, las raciones militares y los beneficios del programa SNAP.
La transición hacia este nuevo modelo nutricional en las instituciones dependientes del gobierno federal se completará en un plazo de dos años.
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