Dos clientes de la cadena de comida rápida, Popeyes en Houston, Texas, presentaron una demanda por 1,5 millones de dólares tras denunciar el presunto hallazgo de un objeto similar a un condón dentro de una pieza de pollo frito.
El incidente habría ocurrido el 25 de julio, cuando Justin Howard y Danielle McKinnon compraron alimentos en uno de los establecimientos de la empresa.
Según la demanda, los consumidores dejaron de comer inmediatamente después de descubrir el supuesto objeto. Ambos aseguran que la situación les provocó náuseas y temor ante una posible exposición a sustancias contaminantes.
Los clientes también cuestionaron las condiciones de seguridad y los controles aplicados durante la preparación de los alimentos. En su denuncia, alegan que la empresa pudo incurrir en negligencia grave y que el supuesto objeto no habría sido visible antes de que mordieran el pollo.
La respuesta del restaurante
Tras el reclamo, los consumidores aseguran que el personal intentó sustituir la comida, aunque posteriormente tuvieron que insistir para obtener un reembolso. La empresa, por su parte, afirmó que revisó las grabaciones del establecimiento y no encontró evidencia que respaldara la acusación.
A pesar de rechazar el señalamiento, un representante calificó la situación como inaceptable y explicó que el franquiciado tomó medidas preventivas. Entre ellas estuvo el cierre anticipado del local y una nueva capacitación para los trabajadores.
La demanda fue presentada el 3 de agosto ante un tribunal del condado de Harris. Los clientes también alegan una posible violación de la legislación de protección al consumidor de Texas y solicitaron que el caso sea sometido a un jurado.
Hasta ahora, las acusaciones forman parte de un proceso judicial y no constituyen una determinación definitiva sobre lo ocurrido.
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