Toda persona en Arizona cuenta con garantías constitucionales inviolables frente a intervenciones de las fuerzas del orden.
Así lo establece la Quinta Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos, que otorga el derecho a guardar silencio a cada ciudadano durante revisiones policiales.
Si un oficial de policía detiene a un individuo en la vía pública o en una parada de tráfico vehicular, la persona puede invocar explícitamente esta protección declarando con calma: “Elijo ejercer mi derecho a permanecer en silencio”.
De acuerdo con las guías legales de la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU), nadie tiene la obligación de responder preguntas sobre su lugar de nacimiento, estatus migratorio ni historial de viaje.
Leyes
La ley estatal de Arizona exige que los conductores proporcionen su licencia de conducir, registro vehicular y comprobante de seguro vigente cuando un oficial realiza una parada de tránsito válida.
Si la persona es un peatón y la policía la retiene bajo sospecha razonable, el estatuto estatal obliga únicamente a proporcionar el nombre completo.
Los expertos jurídicos del Florence Immigrant & Refugee Rights Project reiteran que nunca se deben presentar documentos falsos o alterados a los oficiales, ya que dicha acción constituye un delito estatal grave.
Protección para todos
La Cuarta Enmienda protege a todos los residentes contra cateos y registros irrazonables de sus pertenencias o vehículos sin una orden judicial.
Los conductores y transeúntes tienen la facultad legal de negarse a una búsqueda voluntaria manifestando verbalmente: “No doy mi consentimiento para este registro”.
La policía solo puede registrar el automóvil si cuenta con una orden firmada por un juez, el consentimiento expreso del conductor o una causa probable concreta de actividad criminal.
Recuerde
Cualquier individuo intervenido debe mantener las manos visibles, evitar movimientos bruscos y no oponer resistencia física a la autoridad.
En caso de una detención prolongada, la persona puede preguntar directamente: “¿Soy libre de irme?”. Si el agente responde afirmativamente, el ciudadano puede retirarse del lugar de manera pacífica.
Si la policía procede con un arresto, la persona debe solicitar de inmediato un abogado antes de contestar cualquier interrogatorio.
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