El ámbito de la medicina y el estudio de las enfermedades degenerativas han recibido una gran noticia gracias a un reciente descubrimiento científico. Un grupo de investigadores de la Universidad Miguel Hernández de Elche y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas ha encontrado una vía muy prometedora para combatir el Alzhéimer.
El éxito de este trabajo radica en cambiar el comportamiento de las propias defensas naturales que habitan en el interior de nuestra cabeza, logrando que vuelvan a proteger los tejidos dañados. Con el paso del tiempo, esta enfermedad provoca que el sistema inmunitario del cerebro deje de funcionar correctamente y permita la acumulación de elementos nocivos que destruyen las neuronas.
Este nuevo hallazgo demuestra que es totalmente posible revertir ese deterioro genético y recuperar las funciones de limpieza perdidas, abriendo una ventana de esperanza para el desarrollo de futuros tratamientos médicos.
Resultados positivos de la molécula OLE
Los científicos responsables de este importante hallazgo centraron su atención en una molécula experimental llamada OLE. Al introducir esta sustancia en los ensayos, observaron que un tipo de células llamadas microglía, encargadas de defender el cerebro, recobraban la energía y la dirección necesarias para realizar su trabajo.
En condiciones normales de la enfermedad, estas células se vuelven inactivas y se apartan, lo que permite que unas proteínas tóxicas llamadas beta-amiloide se agrupen y formen placas que ahogan a las neuronas.
Gracias a la aplicación de la molécula OLE, las células defensoras cambiaron su actitud, se desplazaron de forma directa hacia los cúmulos dañinos y crearon una barrera protectora a su alrededor. Esta especie de escudo disminuyó notablemente el tamaño de las placas y evitó que el veneno continuara expandiéndose por el tejido cerebral.
Para comprobar la efectividad del tratamiento, el equipo médico realizó pruebas en modelos animales durante un periodo de tres meses. Los resultados fueron muy positivos, ya que no solo se redujo la presencia de los elementos tóxicos en la estructura cerebral, sino que los sujetos analizados mostraron una notable mejoría en sus capacidades cognitivas y en sus exámenes de memoria.
El descubrimiento ya cuenta con el respaldo de dos patentes europeas, lo que facilita el camino para que en el futuro se puedan diseñar fármacos basados en esta estructura química que ayuden a los pacientes humanos a frenar el deterioro de sus funciones mentales.
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