El cuerpo de la mujer funciona como una red donde todo está conectado de forma sorprendente. Cuando se habla de hormonas y de bienestar femenino, la mayoría de las personas piensa de inmediato en el aparato reproductor.
La ciencia médica actual demuestra que existen otros órganos vitales que tienen un papel protagonista en este equilibrio. A lo largo de la vida, desde los años de fertilidad hasta la llegada de la menopausia, los niveles de estrógenos marcan el ritmo de la salud general.
Mantener estas sustancias en su justa medida no es solo tarea de los ovarios, sino que requiere el esfuerzo coordinado de un eje interno compuesto por el hígado y el intestino. Si este equipo trabaja en armonía, el cuerpo disfruta de vitalidad y protección contra enfermedades; pero si uno de ellos falla, el equilibrio completo se altera. Por eso, entender este mecanismo es el primer paso para aprender a cuidar el organismo con una mirada más amplia y natural.
El estroboloma y el reciclaje de los estrógenos
La doctora Marta González-Corró explica en su libro “Un hígado feliz”, que este órgano se encarga de transformar los estrógenos para que puedan ser expulsados a través de las heces. Sin embargo, el viaje no termina ahí.
Al llegar al intestino, las bacterias que viven allí, conocidas como microbiota, toman el control. Un grupo específico de estos microbios, llamado estroboloma, produce una sustancia que rompe los lazos de los estrógenos que iban a ser eliminados.
Esto hace que la hormona quede libre otra vez y regrese a la sangre, en un proceso de reciclaje natural. Cuando el intestino está sano, este reciclaje ocurre en pequeñas cantidades y ayuda a mantener los niveles estables. El peligro real aparece cuando las bacterias se descontrolan y devuelven demasiadas hormonas al cuerpo. Este exceso acumulado puede favorecer problemas de salud como la endometriosis, quistes o miomas.
Por el contrario, en la menopausia, tener una buena población de estas bacterias puede ayudar a que el descenso de hormonas no sea tan brusco. Para proteger este delicado sistema, la experta aconseja adoptar costumbres sencillas pero muy eficaces.
Llevar una alimentación basada en verduras y alimentos con fibra, reducir de forma drástica el consumo de bebidas alcohólicas, alejarse de los productos químicos tóxicos y aprender a gestionar las situaciones de estrés diario son las mejores herramientas para que el hígado y el intestino trabajen a favor de la salud de la mujer.
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