Lo que durante años fue solo un murmullo dentro del mundo del espectáculo, hoy toma forma de confesión directa. Brooklyn Beckham, hijo mayor de David y Victoria Beckham, decidió hablar públicamente tras guardar silencio durante gran parte de su vida, denunciando una dinámica familiar que, según él, estuvo marcada por el control, la manipulación mediática y una constante presión para proteger la imagen pública del clan.
En un extenso y contundente testimonio, Brooklyn asegura que ya no está dispuesto a reconciliarse ni a seguir callando. Afirma que, por primera vez, habla por sí mismo para desmentir lo que considera “mentiras” difundidas por sus padres y su equipo, y deja claro que su decisión no responde a manipulaciones externas, sino a la necesidad de defender su verdad.
Control, silencios y una narrativa impuesta durante años
Brooklyn sostiene que durante toda su vida sus padres habrían controlado cuidadosamente la narrativa pública sobre la familia Beckham. Según su texto, las publicaciones emotivas en redes sociales, los eventos familiares perfectamente orquestados y las aparentes relaciones armónicas habrían sido parte de una imagen construida para los medios, muy distante de la realidad privada que él vivía.
El joven señala que recientemente fue testigo directo de hasta dónde, según él, su familia estaría dispuesta a llegar para preservar su reputación, incluso a costa de personas inocentes. Asegura que esa maquinaria mediática fue uno de los factores que lo empujaron finalmente a hablar, convencido de que, tarde o temprano, la verdad termina saliendo a la luz.
La boda que marcó el quiebre definitivo
Uno de los puntos más delicados de su confesión gira en torno a su boda con Nicola Peltz, evento que, lejos de ser un momento de unión, habría profundizado la fractura familiar. Brooklyn afirma que sus padres intentaron interferir en la relación desde antes del enlace y que la tensión aumentó en las semanas previas al gran día.
Según su versión, su madre canceló a último momento el diseño del vestido de novia que Nicola planeaba usar, obligándola a buscar una alternativa de urgencia. Además, asegura que fue presionado para firmar documentos relacionados con los derechos de su nombre antes de la boda, lo que habría afectado directamente su futuro, el de su esposa y el de sus posibles hijos. Desde su negativa a firmar, afirma que el trato hacia él cambió por completo.
Humillación pública y heridas que no cerraron
Brooklyn también describe episodios que califica como profundamente humillantes durante la celebración. Relata que, la noche previa a la boda, miembros de su familia aseguraron que Nicola “no era sangre” ni “familia”, palabras que marcaron emocionalmente a la pareja en uno de los momentos más importantes de sus vidas.
Uno de los momentos más incómodos, según su testimonio, ocurrió durante el baile nupcial. Lo que estaba planeado como un momento romántico con su esposa terminó convertido en una escena inesperada cuando su madre tomó su lugar en la pista frente a cientos de invitados, en una situación que él describe como inapropiada y profundamente incómoda.
Distancia, ataques y una ruptura sin retorno
Desde que decidió defenderse, Brooklyn afirma haber sido blanco de ataques constantes por parte de sus padres, tanto en privado como públicamente, algunos de los cuales, según él, fueron filtrados deliberadamente a la prensa. Incluso asegura que sus hermanos fueron involucrados en confrontaciones en redes sociales, antes de ser bloqueado de forma abrupta.
El testimonio cierra con una afirmación contundente: su esposa habría sido sistemáticamente irrespetada por su familia, pese a los intentos de ambos por mantener la unidad. Brooklyn denuncia que su madre llegó a invitar mujeres de su pasado con la intención de incomodarlos, dejando claro que, para él, la distancia actual no es un capricho, sino el resultado de años de conflictos no resueltos.
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