De Mister Venezuela a leyenda de las telenovelas: la historia de Guillermo Pérez fuera de los reflectores

Un galán inolvidable que triunfó en las pantallas de Latinoamérica y hoy vive lejos del estrellato

Domingo, 01 de febrero de 2026 a las 10:00 am

Guillermo José Pérez Rupérez nació en Caracas un 28 de enero de 1971 y pronto se convirtió en uno de los rostros más recordados de la televisión venezolana. Su presencia elegante, su atractivo natural y esa mezcla de intensidad y sensibilidad en pantalla lo colocaron como uno de los galanes más deseados del melodrama latinoamericano durante finales de los años noventa y la primera década de los dos mil. Desde que llegó a la actuación, su carrera estuvo marcada por proyectos que lo llevaron más allá de Venezuela, convirtiéndolo en un nombre familiar en hogares de diversos países.

Antes de conquistar a millones como actor, Pérez inició su camino profesional como modelo, destacándose por su figura y porte en concursos de belleza masculina. Su paso por el Mister Venezuela, donde fue reconocido como finalista y se posicionó como uno de los participantes más atractivos de la edición, le abrió puertas en el mundo artístico. Ese salto desde las pasarelas hacia la actuación fue el punto de partida de una carrera que lo llevaría a protagonizar telenovelas que marcaron época para los televidentes.

El ascenso en la pantalla chica y los personajes que lo definieron

Su debut en televisión fue con un papel en la telenovela Niña Mimada, donde interpretó a Vladimir Mogollón, y desde ese momento su nombre empezó a sonar con fuerza. A partir de ese trabajo inicial, rápidamente se convirtió en protagonista de melodramas que se transmitieron tanto en su país como en mercados internacionales. Uno de sus papeles más recordados fue en Luisa Fernanda, una producción que lo consolidó como galán frente a una audiencia que no tardó en enamorarse de su personaje y de su química con el elenco principal.

Guillermo continuó su camino con títulos como Hechizo de Amor, donde compartió escena con figuras importantes de la televisión, y más adelante se internacionalizó con proyectos en otros países, lo que le dio una proyección más amplia fuera de las fronteras venezolanas. Su participación en la telenovela Soledad lo llevó a trabajar en Perú, donde su personaje tuvo gran acogida y logró conectar con un público diverso que lo siguió con entusiasmo. También protagonizó La mujer de Lorenzo, consolidando su estatus de protagonista capaz de encabezar historias complejas y mantener al espectador enganchado.

A lo largo de los años, su filmografía fue construyéndose con una mezcla de papeles intensos, en los que supo mostrar tanto romanticismo como fuerza dramática. Participó en producciones como Sabor a ti, Mi prima Ciela, Libres como el viento, La mujer perfecta, Nacer contigo y De todas maneras rosa, esta última transmitida en 2013, que sería uno de sus proyectos finales antes de alejarse de la actuación. La variedad de personajes y la consistencia de su trabajo hicieron que su nombre quedara ligado para siempre a una época muy especial de la telenovela latinoamericana.

La decisión de alejarse de los reflectores

Después de más de una década actuando frente a cámaras, Guillermo Pérez tomó la decisión de dar un paso al costado en su carrera artística. Su última aparición en una telenovela fue en 2013, y a partir de ese momento comenzó un proceso de retirarse gradualmente del negocio de la televisión. Aunque no hizo un anuncio grandilocuente, con el tiempo fue evidente que sus intereses habían cambiado y que buscaba explorar otros caminos lejos de la constante exposición mediática.

Desde entonces, ha optado por una vida más tranquila, enfocándose en actividades ajenas al mundo del entretenimiento. Según reportes sobre su trayectoria, además de su etapa como actor, Pérez también ha demostrado un espíritu emprendedor, vinculado en tiempos pasados a negocios y proyectos fuera de la actuación. Con el tiempo, eligió establecer su residencia en Miami, Florida, donde vive actualmente fuera del foco público, disfrutando de una vida más reservada, lejos del escrutinio constante que acompaña a las figuras de la farándula.

Un legado que sigue vivo en la memoria de los televidentes

Aunque hace años que no lo vemos en producciones televisivas, Guillermo Pérez permanece en la memoria de muchos como uno de los galanes más recordados de la telenovela venezolana e internacional. Sus personajes, con sus historias de amor, conflictos y pasión, forman parte de los recuerdos de quienes crecieron viéndolo en pantalla, y su paso por la televisión dejó una huella que continúa siendo celebrada por los fanáticos del género.

Hoy, su figura representa no solo el éxito de una carrera bien construida, sino también el valor de reinventarse y elegir un camino distinto, personal y alejado del brillo superficial del espectáculo. Guillermo Pérez sigue siendo, para muchos, la encarnación de un galán clásico en las telenovelas y un ejemplo de cómo una carrera puede trascender incluso después de haberse retirado del centro de atención.

 

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