El principal reservorio de la variante Andes del hantavirus (ANDV, por las siglas en inglés) sería es el ratón conocido como “colilargo”, ratón de cola larga, lauchita de los espinos o pericote pequeño, de nombre científico Oligoryzomys longicaudatus, según reportes de la comunidad científica.
Sin embargo, no es el único animal que alberga y potencialmente transmite este hantavirus de alta mortalidad en humanos, aunque sí que parece ser la especie con mayor incidencia, de los ejemplares estudiados son portadores del ANDV, con cifras de entre el 5% y el 10%.
El roedor estaría relacionado con el reciente brote de hantavirus en el crucero HV Hondius, debido a su ubicación geográfica, pues habita en regiones de Chile y Argentina, parte de la ruta y visitas de la nave, reseñó La Vanguardia.
¿Qué dicen los estudios sobre el ratón colilargo?
El manual de fauna de Tierra de Fuego, editado por el departamento de Medio Ambiente de Argentina, indica que “es un ratón pequeño, de pelaje largo y suave, de cola extremadamente larga, pudiendo doblar la longitud del cuerpo; vive en los bosques, instalando sus madrigueras en los huecos de los árboles, aunque, pueden verse en las praderas costeras y aún en la estepa”.
Los estudios relacionados con el hantavirus, realizados en Chile y en Argentina, revelaron que, por lo general, “entre el 5% y el 10% de los individuos de esta especie portan el virus y suelen ser principalmente los machos adultos”, detalló André Víctor Rubio Carrasco, profesor asociado de la facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias de la Universidad de Chile.
La tasa puede aumentar hasta el 20% “cuando ocurre el fenómeno de ratadas, es decir, un aumento explosivo de este tipo de roedores, que se reproducen de dos a tres veces por año, con camadas de cuatro a seis crías, según el ‘Programa Hantavirus: Ecología y Enfermedad en Chile’”, un trabajo colaborativo entre diversas instituciones nacionales e internacionales.
¿Por qué no mueren los ratones ante la presencia del hantavirus?
Los expertos no han logrado determinar el proceso por el cual apareció el virus Andes en esta especie, pero se considera muy probable que se trate de una mutación natural de otros hantavirus similares, comunes en la naturaleza.
El Oligoryzomys longicaudatus es el huésped más conocido del hantavirus de actualidad pero no el único. El Andes también se ha detectado con menor incidencia en el ratón de pelo largo (Abrothrix longipilis), la laucha o ratón olivácea (Abrothrix olivaceus), el ratón orejudo de Darwin (Phyllotis darwini) el pericote austral o ratón orejón austral (Loxodontomys micropus), el colicorto chaqueño (Oligoryzomys chacoensis) y el akodon (Akodon varius).
En una explicación científica, planteada en 2004 y revisada en 2005 en un artículo publicado en la revista Virology, se desarrolló la hipótesis de que el mecanismo por el cual los hantavirus persisten en sus reservorios naturales surge “por el escape de la vigilancia inmune específica de CD8+; por el contrario, las respuestas inmunes humorales parecen ser importantes para conferir protección contra la infección viral”.
En cuanto a la duda sobre cómo sobreviven los roedores ante la presencia del virus, la respuesta del equipo liderado por Nicole D. Tischler sería que, en ratones infectados de forma persistente, las fuertes respuestas de anticuerpos neutralizantes pueden ser esenciales para suprimir la diseminación del hantavirus y, en consecuencia, evitar la enfermedad mortal.
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