El 3 de enero de 2026 es ya sin duda uno de los hitos más trascendentales de la historia contemporánea de Venezuela. La incursión militar de Estados Unidos en el país y la extracción de Nicolás Maduro, entre otras cosas, ha significado un sacudón monumental en diversos órdenes de la vida nacional dentro de una circunstancia inédita para la República.
De inmediato apareció en el panorama un término congelado por años en el debate político: la transición. Eso sí, cada grupo de poder lo interpretó a su manera y sin duda a su conveniencia. ¿Transición simplemente hacia un chavismo sin Maduro o un real cambio de 180 grados frente al estado de cosas establecidas desde hace casi tres décadas?
El politólogo John Magdaleno es una autoridad en este tema. Por ello, participó en La Entrevista 2001 junto a Erys Wilfredo Alvarado, Juan Ernesto Páez-Pumar y Robert Lobo Acosta para disertar sobre la actualidad política de Venezuela y toda la información pertinente que se puede, a esta fecha, compartir con certeza a la audiencia de la marca multiplataforma más completa.
El experto indica que los sucesos de enero de este año apuntalaron un “desplazamiento” político y el tutelaje estadounidense evitó que ese enquistara un modelo duro de autocracia. “La discusión que hay es si ese desplazamiento es suficiente para decir que ya se inició la transición a la democracia. Mi respuesta es no. Y mi respuesta es no por una razón elemental al margen de que haya avances que son positivos”, relata.
El análisis de Magdaleno apunta a que la transición a la democracia se inicia cuando los gobernantes del régimen no democrático de que se trate deciden, por la razón que fuera, que van a reconocer y restituir las garantías que ellos mismos han contribuido a violar. Ahí está la definición del inicio de una transición. Por tanto, por esa razón se investiga siempre bueno, indicadores clave de inicio de una transición.
“Una transición suele iniciarse con una liberalización política. ¿Qué quiere decir esto? Reconocer y restituir garantías ciudadanas que le permiten para empezar a participar en el debate público”, sentencia el investigador.
El profesor universitario explica que la liberación presos políticos sin restituirles a plenitud sus derechos tiene una implicación práctica que no ayuda al inicio de una transición, pues no se abre el debate público y no se produce una restitución del estado de derecho. Por ello estima que el proceso debe arrancar por una liberalización política, no económica, que es otra cosa.
Sugiere que es una necesidad imperiosa reconocer que las elecciones son el único procedimiento válido para acceder al poder, a puestos en el Estado. Además, urge hacer valer el respeto al derecho de los ciudadanos de participar no solo en la elección, sino en múltiples instancias o espacios de participación.
“Se debe reconocer el derecho de partidos y candidatos para competir por los votos. Reconocer el derecho de partidos y candidatos para tener acceso a los medios de comunicación. Reconocer el derecho que ellos tienen para acceder a fuentes de financiamiento para costear las campañas o la política en general, tienen un alto precio”, amplía el docente universitario sobre el tema.
John Magdaleno advierte que un proceso comicial requiere de una serie de garantías para que sea creíble y verificable internacionalmente. Por tanto, su primera conclusión elemental de todo lo expuesto, es que las transiciones a la democracia son un proceso complejo, e incierto.
El diálogo y la transición venezolana
Si bien con la extracción de Nicolás Maduro a comienzos de año el término “transición” se colocó casi de inmediato en el debate público, de forma paulatina surgieron nuevos planteamientos y fórmulas para la evolución de la política venezolana. Es así como una vez más, por novena ocasión, para ser más exactos, se plantea hacer un diálogo chavismo-oposición.
La incertidumbre apareció de inmediato, debido al fracaso de casi todas las experiencias previas, salvo la de 2002 que al menos llevó al referendo revocatorio contra Hugo Chávez. Todas las demás negociaciones terminaron de forma abrupta o no concluyeron en acciones significativas en beneficio del país. ¿Qué esperar esta vez con las conversaciones que lideran Jorge Rodríguez, por parte del oficialismo y Dinorah Figuera, a la cabeza de la llamada AN 2015?
“El inicio del diálogo no constituye el inicio de la transición a la democracia. Ahora, evidentemente el inicio del diálogo plantea la interrogante de si se va a producir un acuerdo entre los factores que están allí representados para que se pueda avanzar en la restitución de las garantías ciudadanas. Solo así se puede saber si este proceso de negociaciones significará un avance o no”, aclara John Magdaleno.
Del análisis del politólogo se desprende que ninguna transición es un calco de la otra, por más que se pueda “hilar fino” y encontrar similitudes geográficas, históricas, sociales y políticas. Transiciones previas en América Latina, el terreno natural de Venezuela, como los casos de México y Brasil, tuvieron su ritmo particular. ¿Idénticas? No. ¿Se puede hacer una analogía con Venezuela? Eso estará por verse.
“Hay 19 casos que yo conozco de intervenciones militares extranjeras que concluyeron exitosamente un episodio de democratización”, puntualiza, al recordar que la presencia estadounidense en el país no puede estar fuera de las consideraciones sobre el futuro de la nación.
Los hitos históricos que pertenecen a estar categoría se produjeron con invasiones castrenses clásicas, masivas, en las cuales una gran cantidad de tropas, naves, vehículos y armamento estuvo al servicio de deponer un sistema. Lo que pasó el 3 de enero, explica Magdaleno, se sale de este modelo y vimos una extracción, casi que una operación quirúrgica que depuso a Nicolás Maduro del poder.
“Pero para sorpresa de muchos, si yo les dijera que incluso donde hay tutela también importa las variables domésticas, se sorprenderían por eso. Entonces, el destino final del caso venezolano va a estar asociado no solo a lo que haga la tutela, porque sabemos ya cuál es su rol, ejerce un papel muy importante. Y los factores domésticos, ¿en qué va parar la negociación que está desarrollándose? ¿Se va a llegar a acuerdos o no?”, añade Magdaleno.
Elecciones: ¿principio del fin o final del principio?
John Magdaleno recuerda durante la conversación con Alvarado Rivas, Páez-Pumar y Lobo Acosta para LA ENTREVISTA 2001 que en un proceso de diálogo como el que vive Venezuela las partes deben tener en cuenta qué van a ceder, qué van a dar a quien está sentado en esa misma mesa y en teoría es la contraparte, rival o adversario. Es lo que el analista llama “incentivos” para que la transición no se detenga porque, de lo contrario, ¿qué motivación tendrían quienes detentan el poder para dejarlo?
“La oposición le va a formar formular al gobierno encargado garantías e incentivos como para que cedan el poder, porque de lo contrario se atrincheran”, adelanta el investigador.
Recomienda pensar en escenarios reales y no en idealizaciones. Estima las circunstancias obligan a no imaginar como una película de ciencia ficción o una saga de superhéroes. Y así de reales deben ser los incentivos para llegar a acuerdos y el desplazamiento político no se retrase una vez más.
Ahora bien, buena parte de la población tiene centradas sus esperanzas en unas elecciones como punto final de este capítulo que comenzó el 2 de febrero de 1999. Hay una creencia sobre una casi mágico poder de las votaciones para esa suerte de “borrón y cuenta nueva” que anhelan los que por décadas han pedido cambios significativos en el sistema dominante. ¿Es posible pensar que el sufragio será el punto de llegada de la transición?
“Si se instala la democracia, va a tener que convivir con algunas instituciones y actores del régimen autocrático. Tendrá entonces que lidiar con esas eso se le llama técnicamente enclaves autoritarios o reservas de dominio. Es decir, van a quedar algunas instituciones con algún control, alguna influencia de los de actores autocráticos”, infiere el politólogo tras afirmar que el voto no sentencia los tiempos de la transición.
Por ello reitera la necesidad de llegar a acuerdos y reglas elementales, algunos consensos básicos con factores de poder, porque de lo contrario lo más probable es que Venezuela inicie la transición y sea revertida.
“Una preocupación central de mucha gente que está en el medio del fragor de la lucha para que se produzca una transición es cómo se vuelve gobernable esa sociedad después de instalar al lado del nuevo régimen político-democrático y qué probabilidad tiene de perdurar en el tiempo. Porque si usted va a elegir una autoridad que van a tumbar rápido, no tiene sentido”, concluye.
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