Presidente de la CEV: Valoramos el diálogo, pero no desconocemos las dificultades pendientes

Monseñor Jesús González de Zárate analiza en exclusiva el impacto espiritual del terremoto, la evolución organizativa de la caridad en la reconstrucción y la posición del Vaticano sobre la compleja realidad política y económica del país

Lunes, 31 de agosto de 2026 a las 07:00 am

A poco más de dos meses del terremoto estremecedor de los cimientos de la nación, la Iglesia Católica ha desplegado una intensa labor humanitaria y espiritual. A propósito de esa misión y de la compleja situación del país, Monseñor Jesús González de Zárate (JGZ), presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV), reflexiona sobre la fe, la resiliencia ciudadana, la reconstrucción, el papel institucional en medio de la coyuntura y la posición del Vaticano sobre la realidad nacional.

El también Arzobispo de Valencia fue protagonista semanal de la sección “La Conversa” con los periodistas Juan Ernesto Páez-Pumar, director de la multiplataforma 2001; y Erys Wilfredo Alvarado, Gerente de Medios del Bloque DEARMAS. Durante la primera parte de la entrevista,  Monseñor JGZ fue abordado sobre el sometimiento a prueba de la fe durante las catástrofes y el sentimiento actual de la feligresía.

Foto: José Félix Lara.

“Evidentemente, ante un fenómeno de tal magnitud, hay inquietud en el corazón, pero al mismo tiempo -y eso lo debemos ver como un signo positivo- también hay una esperanza sostenida en Dios. Ya desde el primer momento hubo muchas manifestaciones en las cuales se muestra la fe cristiana del pueblo venezolano en la oración, el auxilio a Dios y también en la solidaridad mostrada desde la primera hora con las personas necesitadas”, señala sin titubeos.

Añade que en el ámbito católico hubo dos grandes momentos especialmente significativos: la jornada nacional de oración convocada por la CEV cuatro días después del terremoto y la conmemoración del aniversario de la consagración de Venezuela al Santísimo Sacramento del Altar, el 2 de julio. “Ambas muestras evidenciaron la esperanza que el pueblo venezolano coloca en Dios para seguir adelante a pesar de las adversidades”, sentencia.

-Tenemos entendido que, a diferencia de 1999 con la tragedia de Vargas, la Iglesia tuvo en esta ocasión una actuación diferente. ¿Qué balance hace de esa capacidad de respuesta material y espiritual?

Monseñor JGZ:  La Iglesia en aquel momento respondió desde los medios por los cuales disponía, pero lo que hemos aprehendido en estos años es que la caridad no es simplemente espontánea, sino que debe también ser organizada. Hoy la red de Cáritas de Venezuela, las Cáritas diocesanas y parroquiales, pueden reunir a un número muy grande de voluntarios para enfrentar situaciones de dificultad, ya sean terremotos, lluvias, inundaciones o deslaves.

Situación de clérigos y templos

González de Zárate detalla que la Iglesia ha aprendido a organizarse y eso genera mayor confianza a las personas afectadas, porque saben que la ayuda llega efectivamente a los más necesitados. “Este movimiento de solidaridad ha mostrado las raíces más profundas del sentido cristiano de nuestro pueblo, contando también con el interés y apoyo de otras instituciones religiosas y de la sociedad civil”, completa.

Al ser consultado sobre el balance de clérigos y templos afectados, enfatiza que la “la Iglesia está donde está la gente y, por ende, en los lugares más golpeados también ha sufrido. A cuatro días del terremoto, un sacerdote de La Guaira me confiaba que prácticamente había perdido la mitad de los colaboradores laicos con los que trabajaba cotidianamente en su parroquia. En el plano humano, gracias a Dios no hubo sacerdotes, seminaristas ni religiosos que perdieron la vida, aunque algunos sufrieron percances de salud o dificultades personales”.

Seguidamente señala que ahora lo más difícil es la reconstrucción de la acción cotidiana de la Iglesia: daños en templos, escuelas católicas, comedores infantiles y obras de salud en La Guaira, Caracas, Carabobo, Aragua y Miranda. “Asimismo, estamos reconstruyendo los equipos de Cáritas, porque muchos voluntarios fallecieron o debieron desplazarse tras perder sus viviendas. Se está trabajando intensamente para el rescate de los templos icónicos”, puntualiza.

Foto: José Félix Lara.

Reconstrucción y diálogo

El máximo jerarca nacional de los católicos no esquivó las interrogantes sobre la labor conjunta entre Estado e Iglesia en la reconstrucción del tejido económico. También expresó la visión del Vaticano sobre la situación política nacional. 

- A propósito de la reconstrucción, ¿han recibido contactos o invitaciones del gobierno encargado para coordinar estas labores, o para invitarlos a participar en la mesa de diálogo instalada a instancias de Miraflores?

Monseñor JGZ: Los contactos han sido fundamentalmente a nivel local. En Carabobo, por ejemplo, las autoridades municipales han recurrido al obispo y sacerdotes para atender a las localidades. A nivel nacional también ha habido contactos en Caracas y con Cáritas de Venezuela para acciones conjuntas. Una tragedia de estas dimensiones requiere el concurso de todos, no solo de la Iglesia, sino de diversos ámbitos de la sociedad.

Sobre la coyuntura actual, refiere que “dos palabras de la llamada oración por Venezuela definen la situación en este momento: inquietud y esperanza. Las inquietudes son evidentes, hay muchas preguntas no resueltas, hay angustia, tristeza en el corazón de muchas personas, no solo por el hecho del terremoto, sino también por la precariedad económica. Pero también debe decirse que existe esperanza”.

A fin de redondear la idea, sostiene que “la mayor parte del pueblo venezolano aspira a que las condiciones actuales país se transformen, cambien en todas las dimensiones, en el ámbito de lo político, de lo económico, para superar situaciones que han dificultado la convivencia y la vida social. Eso es lo que percibimos cada día en los encuentros y las visitas en nuestras diócesis y las realizadas por los sacerdotes durante su trabajo cotidiano con las comunidades”.

-¿Cuál sería la posición del Vaticano? O ¿cuál es el mecanismo de contacto con la Santa Sede, bien sea por el tema de la reconstrucción o por la crisis política que amerita una mesa de diálogo?

Monseñor JGZ: Bueno, aquí señalan dos cuestiones. El Santo Padre se manifestó cercano a la realidad venezolana desde el primer momento e hizo un donativo en dinero para atender necesidades inmediatas. Hay una comunicación constante entre los obispos de Venezuela y la Iglesia Universal. Eso es una relación fluida de conocimiento, de atención a nuestras realidades.

“En cuanto al diálogo y las iniciativas que se han dado en los últimos tiempos, en muchas ocasiones los obispos nos hemos manifestado a favor del diálogo. O sea, para poder resolver las diferencias, las dificultades, hay necesariamente que encontrarse. El Papa Francisco hablaba muy frecuentemente de favorecer ‘la cultura del encuentro’. Eso no significa que tengamos una posición favorable… Valoramos como algo positivo que se inicien estos diálogos entre las asambleas del año 2015 y las del gobierno. Eso no significa que desconozcamos que hay dificultades, las hubo antes y las hay ahora”, remata.

Finalmente, asegura que la CEV sigue con atención el desarrollo de esas conversaciones. “No participamos directamente al tratarse de temas estrictamente legales, institucionales y políticos, pero la Iglesia siempre manifestará su palabra orientadora desde su doctrina social”.

Mensaje de aliento

Foto: David Uradaneta.

El presidente de la Conferencia Episcopal realizó un recorrido por las instalaciones del Bloque DEARMAS. Además de participar en “La Conversa”, visitó la Redacción Integral y los estudios de Meridiano TV. La agenda incluyó un compartir con la directiva del BDA y una celebración de la palabra con los trabajadores en la Terraza de la Prensa, donde los bendijo, no sin antes elevar oraciones por las víctimas del terremoto y por la solución de los problemas del país.  

Tanto en la parte final de la entrevista como en la celebración de la palabra, el alto prelado envió un mensaje alentador al pueblo venezolano. “Nuestra esperanza está  fundamentalmente en Jesucristo. No está en primer lugar en los proyectos políticos, ni en las capacidades humanas, ni en los medios materiales, que son pasajeros y frágiles. Quien construye sobre Él, construye sobre roca firme. Reconocemos las dificultades y la angustia cotidiana, pero en el caminar junto a nuestro pueblo constatamos una gran riqueza espiritual y fortaleza para emprender”.

Foto: José Félix Lara.

En las postrimerías de su conversa, reafirma la posición cristiana de esperanza y hace votos por el retorno de los millones de paisanos que emigraron: “El pueblo venezolano ha aprendido a llevar adelante la vida nacional en medio de dificultades, y ese aprendizaje servirá para la construcción de un país mejor. Esperamos también que el aporte y los difíciles aprendizajes de nuestros hermanos que están fuera de las fronteras ayuden a construir esta nueva etapa de nuestra patria”.

Visite nuestra sección de Nacionales

Mantente informado en nuestros canales de WhatsAppTelegram y YouTube

AGRÉGANOS A TUS FUENTES PREFERIDAS
TEMAS DE HOY:
VENEZUELA
Escoge tu edición de 2001online.com favorita
Venezuela
América