Terremotos: Venezuela pudo experimentar hasta un triplete sísmico hace muchos años

Feliciano De Santis, presidente de la Sociedad Venezolana de Geólogos, explica cómo se calcula la posibilidad que ocurra un evento sísmico igual o superior al del 24 de junio de 2026

Domingo, 13 de septiembre de 2026 a las 04:28 pm

La nueva tragedia natural que vivió Venezuela el pasado 24 de junio ha dado mucha información a la comunidad científica. Esos datos están todavía en etapa de procesamiento para llegar, de ser el caso, a conclusiones sólidas que permitan a los expertos sustentar teorías y proyectar recomendaciones para el presente y futuro.

Feliciano De Santis, presidente de la Sociedad Venezolana de Geólogos (SVG), puede dar fe de ello, tal como lo expuso en LA CONVERSA 2001 con nuestro director, Juan Ernesto Páez-Pumar. El experto asegura que una de las novedades es haber experimentado dos sismos seguidos de magnitud superior a 7, aunque parece que no es la primera vez que esto ocurre en la historia del país, desde que se documentan terremotos.

“Incluso, algunos de mis profesores me enseñaron que en 1812 pudo ser un triplete sísmico, según la documentación que se tiene y ha llegado hasta nosotros. Esa puede ser la novedad más importante en mi carrera como geólogo, pues las características de los suelos también las conocíamos desde hace tiempo”, refiere De Santis.

El investigador sostiene que, aunque parezca existen mucha data repetitiva, ya conocida, falta mucho por estudiar al mismo tiempo. Explica que el efecto amplificar del sismo, debido a los suelos sedimentarios, aluvionales, como Los Palos Grandes, está registrado desde la época del maestro Simón Rodríguez, durante su estancia en Chile y se da cuenta que los sismos no afectan por igual en todos los terrenos.

Hace la salvedad que, para el terremoto de 1967, la zona de la Quebrada San Julián y toda Caraballeda, no tenían la densidad habitacional o el número de edificios que tienen ahora. Refiere De Santis que el caso de Caraballeda sería interesante estudiar la relación de ese aluvión de frente al talud submarino. Ese aluvión ya prácticamente está montado sobre lo que nosotros llamamos el talud submarino y esas relaciones o esa geometría exactamente no se conoce.

 “Igualmente hubiera sido fantástico haber podido hacer una investigación submarina sobre la ruptura de la falla que su mayor desplazamiento sísmico se produjo precisamente en el fondo marino y eso tampoco lo estamos analizando”, informa el geólogo.

Algo similar con a la situación de Caraballeda en 1967 se puede endosar a Catia La Mar. Para aquel entonces era un urbanismo naciente, muy poco poblado y con escasas edificaciones. Además, los litoralenses tenían en su imaginario la idea que esta localidad al oeste, cerca del Aeropuerto de Maiquetía, no representaba ningún riesgo sísmico. El estigma siempre lo había llevado a cuestas la zona oriental varguense

Incluso, las autoridades estadounidenses en materia de terremotos recalcularon los acontecimientos del pasado 24 de junio y, precisamente, ubicaron el epicentro del segundo sismo en Catia La Mar, mientras que Funvisis, según De Santis, evidenciaba diversos problemas para hacer sus rastreos con precisión. “En Catia La Mar tuvimos lo que se llama ‘efectos de campo cercano’. ¿Qué significa eso? Prácticamente la ruptura de la falla estaba encima de la población, a menos de lo que dicen las normas internacionales, 15 kilómetros y por supuesto se produjeron picos que entraron en resonancia con algunos edificios y llevaron colapsos de estructuras”, relata el investigador.

   Feliciano De Santis explica que en el pasado no se le daba tanta importancia al confinamiento de columnas en los edificios, lo que se llaman las ligaduras o lo que mucha gente llama estribo, pero que realmente son las ligaduras de la columna. En este contexto se suman muchos factores, pues el efecto de campo cercano, el efecto de una aceleración vertical muy fuerte y detalles constructivos que definitivamente “matan” las edificaciones.

JUGAR A SER “NOSTRADAMUS”

Los terremotos en Venezuela tienen varias particularidades y una de ellas es que un buen número de personas, a lo largo de la historia, ha insistido en la posibilidad de predecirlos con pasmosa precisión. Entre el evento de 1812 y el de 1900 pasaron 82 años. Desde 1900 a 1967, como es obvio: 67 años, pero entre este último y la tragedia del 24 de junio pasado, transcurrieron menos de seis décadas. ¿Qué pasa entonces? ¿No hay tal esa precisión? ¿Se acortan los lapsos?

Sobre el evento natural que nos convoca en esta cita periodística, a los pocos días de ocurrir, comenzaron a circular por redes sociales recortes de prensa del año 1967 que hablaban que dentro de 60 años vendría el próximo terremoto. Esto se volvió viral y el público abrió el debate de manera intensa como si se estuvieran interpretando las cuartetas de Nostradamus en sus profecías. También se incluyó en esta diatriba a los deslaves, con sentencias que aseguraban que se producen cada medio siglo.

“Hay lo que se llaman las ventanas de retorno y sí funcionan. Te da una idea para la reincidencia de grandes sismos y sí se cumplen. Evidentemente eso no es un pronóstico, es decir, no podemos hablar de un vaticinio. Lo que nos referimos es a una ventana de retorno; en un lapso donde sabes que en cualquier momento te puede sorprender el sismo. Con respecto a los deslaves de Vargas, no tiene un periodo de retorno de 50 años, para mí tiene un periodo de retorno de 500 años”, explica De Santis.

Para tragedias como la ocurrida en el Litoral Central en diciembre de 1999, el presidente de la Sociedad Venezolana de Geólogos (SVG) calcula un periodo de retorno mucho más grande. Ilustra que el profesor André Singer descubrió en Plaza Venezuela indicios de un deslave parecido al de Vargas con una data previa a la llegada de Cristóbal Colón a estar tierras. Por ello adelanta que estos episodios ocurrirán cada 500 años.

En este “juego a lo Nostradamus”, también ruedan versiones sobre dónde tiembla primera y una presunta reacción en cadena. En 1967 primero ocurrió un sismo en Colombia y al poco tiempo el evento del sábado 29 de julio en horas de la noche en el país. Este año, al contrario, primero la catástrofe venezolana de junio y en agosto la naturaleza sacude a los colombianos. Todo el año se han reportado sismos de diversa intensidad, unos más destructivos que otros, en Asia, centro y Suramérica. ¿Se puede hablar de eventos concatenados?

“Bueno, si partimos de la base de que la corteza terrestre está dividida en placas y todas ellas están interactuando unas con otras, por supuesto que puede haber conexión entre un sismo y el otro. Ahora, no es que porque aquí tiembla a juro va a temblar en Colombia o viceversa. Simplemente hay relaciones pero que no dominamos, no son relaciones lineales, son relaciones complejas donde hay una interconexión, pero donde hay que tomar en cuenta una cuarta dimensión que no manejamos los humanos muy bien que es la dimensión tiempo. El tiempo geológico es una dimensión muy difícil de manejar porque a lo mejor lo que sucedió en Colombia tiene que ver con esfuerzos que se transmitieron desde aquí en Venezuela por la misma placa, a lo mejor hace un millón de años. No hay una teoría precisa, concluyente, caemos en la especulación”, aclara el presidente de la SVG.

EL FUTURO DE LA GUAIRA

 Entre los años 1999 y 2000 se representaron una serie de mapas, con el plan de Carlos Genatios. Una serie de planos que marcan amplias áreas con colores diversos en los cuales se levantaban banderas rojas sobre lugares especialmente vulnerables para los deslaves. Casualmente, esas mismas zonas contienen en 2026 la mayor parte de los inmuebles hechos polvo por el terremoto del 24 de junio. ¿Mera casualidad? ¿Se haberse aplicado al pie de la letra el Plan Genatios y despoblar aquellos sitios catalogados como de alta peligrosidad, hoy contaríamos otra historia?

En las semanas subsiguientes al doblete sísmico se ha vuelto a colocar en el debate lo relativo a las características del suelo de Vargas, esa arenisca o aluvión que ha bajado por siglos desde la cara norte del Ávila; una superficie harto inestable, cual gelatina y amplificadora de los fuertes movimientos de los sismos. ¿Dónde está la “roca sólida”? Cientos de metros mucho más debajo de la superficie. ¿Qué recomendación se atreven los geólogos a adelantar en este instante en las zonas más afectadas, donde debe incluirse buena parte de Caracas?

“Los elementos de vulnerabilidad no son tales, porque todo se puede resolver. La ingeniería tiene suficientes conocimientos para evitar estas situaciones catastróficas. Todo depende qué se vaya a hacer. Nosotros, los geólogos, por ejemplo, nos hemos pronunciado por no levantar grandes inmuebles de interés social en los terrenos de gran espesor de aluvión. No porque no se puedan construir, simplemente porque se incurre en gastos de mejoras de fundaciones o de mejoramientos de suelos que no tiene sentido hacer para una vivienda de interés social. Por otro lado, una de las cosas que también tiene que revisar el gobierno dentro de sus políticas habitacionales, es el tema del frente marino, pues obliga a grandes gastos en mantenimiento adicional de las estructuras por efecto de la corrosión”, apunta Feliciano De Santis.

El presidente de la SVG puntualiza que tras los terremotos de junio en La Guaira se percató que edificios sin daños importantes desde el punto de vista sísmico, presentaban niveles de corrosión altísimos debido a que no se le pusieron los recubrimientos adecuados de concreto. El recubrimiento va en dos direcciones, uno en espesor y dos en resistencia de esos materiales. A medida con concreto es de mejor calidad, de mayor resistencia, es más impermeable a los agentes meteorológicos. y por supuesto se reduce la posibilidad de corrupción.

El también profesor universitario de la UCV asegura que en la región guaireña hay muchos otros tipos de suelos, incluso muy rígidos. Enumera que hay desde roca hasta suelos antiguos, coluviones antiguos de alta rigidez, donde se puede construir perfectamente alejado de la línea de costa. Estima que habrá que sacrificar esa tendencia a tener grandes edificios vacacionales muy cerca de orilla de playa y con vista al mar, para evitar nuevos desastres indeseados.

 “Una hermosa vista estará reservada a determinadas edificaciones, en las que los inquilinos tengan un alto poder adquisitivo y puedan darle a su inmueble el mantenimiento adecuado”

De Santis aboga por definir cuál es la verdadera vocación del estado La Guaira. Sincerar muchas cosas que pueden afectar a futuro la realidad urbanística. ¿Turismo internacional de alta densidad? ¿Simplemente un escape para los caraqueños? El experto reitera, en este contexto, tomar en cuenta las recomendaciones antes indicadas sobre las características que deben tener las edificaciones.

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