El cierre de las reuniones de primavera del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) ha marcado un hito financiero para Venezuela.
Tras la normalización de las relaciones diplomáticas y el levantamiento de sanciones al Banco Central de Venezuela (BCV), el país recupera formalmente su capacidad de gestionar activos y transacciones en el sistema financiero global por primera vez desde 2019.
Según confirmó el FMI, el beneficio más inmediato para la administración de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, es el acceso a sus Derechos Especiales de Giro (DEG).
Estos activos de reserva internacional funcionan como una unidad de cuenta del Fondo y pueden ser intercambiados por divisas (como dólares o euros) para fortalecer las reservas o financiar proyectos.
"La posición de tramo de reserva de Venezuela y sus tenencias de DEG en el FMI ascienden a aproximadamente 4.900 millones de dólares", precisó el organismo multilateral.
Fin al bloqueo financiero y apertura del BCV
Esta misma semana, el Departamento del Tesoro de EE. UU. relajó las restricciones que pesaban sobre el BCV desde hace siete años. Esta medida permite a Venezuela:
- Acceso a dólares: Operar nuevamente en los mercados financieros mundiales.
- Gestión petrolera: Administrar de forma transparente los flujos de capital provenientes de la producción de crudo.
- Corresponsalías: Retomar el uso de la arquitectura financiera de Bretton Woods.
El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, aplaudió el avance y señaló que el reconocimiento de Washington al gobierno interino de Rodríguez ha sido el catalizador para que el FMI retome la colaboración técnica.
Sin endeudamiento, pero con diálogo técnico
A pesar de la apertura de estas líneas financieras, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, fue enfática al declarar desde Caracas: "No tenemos previsto ningún programa de endeudamiento",.
La mandataria subrayó que la prioridad es la recuperación de la representación y el uso de los activos propios ya existentes.
Por su parte, la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, destacó que las autoridades venezolanas ya han comenzado a proporcionar datos macroeconómicos y han demostrado "buena fe" en un diálogo constructivo.
Georgieva no descartó que, a futuro y previo acuerdo, se implemente un programa de apoyo financiero para abordar los retos estructurales de la economía y la crisis migratoria.
El desafío de la deuda pendiente
Aunque el desbloqueo de los 4.900 millones de dólares es una noticia positiva, los analistas recuerdan que el país enfrenta un compromiso mayor: una deuda estimada en 60.000 millones de dólares en bonos de la República y PDVSA que se encuentran en mora desde 2017.
La reanudación de relaciones con el FMI se percibe como el primer paso indispensable para que Caracas pueda, eventualmente, sentarse con los grandes acreedores internacionales y llevar a cabo una reestructuración masiva de su deuda externa.
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