Un tribunal del condado de Brevard dictó una condena de 50 años de prisión contra Julia Egler, de 18 años, tras formalizarse un acuerdo de culpabilidad por el homicidio de su madre, Kelley McCollum, y de la pareja de esta, Matthew Szejnork, acontecido en el año 2024.
Los hechos ocurrieron cuando la imputada tenía 16 años de edad. De acuerdo con las indagaciones asentadas por el Departamento de Policía de Palm Bay, la joven reportó un presunto robo en la vivienda, hecho que fue descartado por los investigadores tras constatar la falsedad de la denuncia.
Las autoridades señalaron en los informes de acusación que los móviles del ataque estuvieron vinculados a desacuerdos familiares derivados de la relación de la madre con un Matthew Szejnork de 22 años, así como a discrepancias relacionadas con el proceso de transición de género de la adolescente. Estaba en proceso de transición de género hacia el género masculino (identificándose como Jasper)
Detalles del procedimiento judicial y la rebaja de cargos
La resolución emitida por la jueza Michelle Naberhaus contempla la posibilidad de que la procesada solicite la libertad condicional al cumplir 25 años de presidio. El fallo definitivo se concretó luego de que la representación legal de la acusada y el Ministerio Público acordaron modificar la calificación del delito previo acuerdo entre ambas partes:
- Calificación inicial: Asesinato premeditado en primer grado, figura penal que conllevaba la pena de cadena perpetua.
- Calificación final de culpabilidad: Asesinato en segundo grado.
- Mecanismos de supervisión: De concretarse un beneficio de libertad condicional al cabo de dos décadas y media, deberá someterse a evaluaciones psicológicas periódicas y régimen de vigilancia.
Declaraciones de las partes durante la audiencia
Durante la sesión judicial del viernes, Egler prestó declaración ante el tribunal para admitir la responsabilidad en los hechos.
Egler, que se graduó de la escuela secundaria mientras estaba detenida, admitió los asesinatos ante el tribunal, declarando que no planeó sus acciones y que actuó porque el arma estaba allí.
"Yo solo era un chico que tomó una mala decisión. El arma simplemente estaba allí por casualidad. No planeé lo que hice. Simplemente lo hice. Me arrepiento de mi decisión todos los días. Me persigue el dolor día y noche, incluso en mis pesadillas; sigo viendo sus rostros", dijo Egler.
El hermano de Szejnork durante su declaración de impacto a la víctima, expuso sus declaraciones de impacto, manifestando las consecuencias emocionales provocadas por la pérdida del joven de 22 años:
"Uno no piensa en cuando alguien muere a los 22 años. No solo pierdes a la persona que eran ese día. Pierdes todas las versiones que deberían haber existido después. Nuestra familia ha perdido a una persona a la que considerábamos nuestro ángel en la tierra", expresó Szejnork.
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