Este domingo 8 de marzo de 2026, la mayor parte de Estados Unidos (EEUU) entrará oficialmente en el horario de verano (Daylight Saving Time).
Para millones de personas, esto implica un ajuste necesario en sus rutinas y una conversación recurrente: ¿por qué seguimos cambiando la hora dos veces al año?
Aunque las discusiones políticas sobre eliminar este sistema continúan en el Congreso, la realidad técnica sigue siendo la misma: en la madrugada del domingo, los relojes deben adelantarse una hora.
¿Cómo y cuándo hacer el ajuste?
La transición ocurre formalmente a las 2:00 a.m. del domingo 8 de marzo.
En ese instante, el reloj saltará directamente a las 3:00 a.m.
- Consejo de servicio: la recomendación de las autoridades y expertos es ajustar los relojes analógicos y aparatos manuales antes de ir a dormir este sábado 7 de marzo.
Aunque la mayoría de los teléfonos inteligentes y computadoras realizan el cambio de forma automática, es vital verificar los dispositivos de alarma para evitar inconvenientes el lunes por la mañana.
- El impacto: "Perderemos" una hora de sueño durante esa noche, pero ganaremos luz natural durante las tardes, extendiendo la claridad hasta más tarde en el día.
¿Qué estados y territorios no cambian la hora?
Si vives o viajas a estas regiones, puedes estar tranquilo; ellos mantienen el horario estándar durante todo el año y no realizan ajustes:
- Arizona (con la excepción de la Nación Navajo, que sí observa el cambio).
- Hawái.
- Territorios: Puerto Rico, Guam, Samoa Americana, Islas Vírgenes de EE. UU. e Islas Marianas del Norte.
Un debate sin resolver: ¿Horario de verano o estándar?
A pesar de la fatiga pública por el cambio semestral, el sistema se mantiene debido a una compleja división de intereses.
Mientras que una parte de la población aboga por la "Sunshine Protection Act" para adoptar el horario de verano permanentemente, los expertos en sueño, como los del Laboratorio de Cronobiología de la Universidad de Colorado, insisten en que el horario estándar permanente es la opción más saludable para el ritmo circadiano y la seguridad vial.
El principal obstáculo sigue siendo federal: cualquier cambio estatal requiere la aprobación del Congreso, lo cual se ha topado con la resistencia de industrias (como la aérea y la del golf) que temen las consecuencias económicas de una desincronización horaria masiva.
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