El precio de la carne de res en Estados Unidos vuelve a quedar bajo la lupa del gobierno federal. El Departamento de Justicia amplió su investigación sobre la asequibilidad de este producto y ahora exige información a ocho de las mayores cadenas de supermercados del país, entre ellas Walmart, Costco, Kroger y Publix.
La División Antimonopolio del DOJ envió cartas a Kroger, Publix, Walmart, Albertsons, Aldi, Ahold Delhaize USA, Costco y Amazon para solicitar información sobre ventas minoristas, precios, costos, márgenes y tendencias del mercado de la carne de res.
El departamento señaló que los precios de este alimento representan una preocupación importante para los consumidores estadounidenses y una prioridad para la administración.
El DOJ quiere saber qué ocurre antes de que la carne llegue al consumidor
Las cartas, fechadas en julio según reportes de prensa, buscan información que permita a los investigadores analizar cómo evolucionan los precios de la carne de res en el mercado minorista.
La investigación comenzó después de que el presidente Donald Trump acusara a empresas del sector cárnico de contribuir al aumento de los precios.
El caso llega después de otras disputas sobre el funcionamiento de la industria. A principios de 2026, Tyson Foods acordó pagar $82,5 millones para resolver una demanda colectiva en la que supermercados acusaban a la compañía de restringir el suministro para elevar los precios de la carne de res. El acuerdo no implica una admisión de responsabilidad.
Ahora el foco también alcanza a los supermercados, lo que podría permitir al gobierno analizar cuánto pagan las cadenas por la carne, cuánto cobran a sus clientes y qué márgenes manejan.
Trump también apuesta por importar carne más barata
La investigación coincide con otra medida de la Casa Blanca para intentar contener el costo de la carne.
En agosto, Trump anunció un plan para permitir durante 90 días la entrada de hasta 300.000 toneladas métricas de carne molida sin aranceles fuera de cuota. El presidente afirmó que esa carne se vendería 25% por debajo de los precios actuales del mercado.
La medida generó resistencia entre ganaderos y algunos legisladores republicanos. El senador Thom Tillis, de Carolina del Norte, cuestionó que las importaciones temporales puedan provocar una reducción generalizada de los precios y advirtió sobre sus posibles efectos para los productores estadounidenses.
La Casa Blanca, por su parte, sostiene que aumentar temporalmente la oferta ayudará a aliviar los precios mientras el país intenta recuperar su hato ganadero.
La pregunta que ahora busca responder el gobierno
El problema para los consumidores es que una mayor oferta de carne no necesariamente significa una reducción equivalente en el supermercado.
El costo final depende de distintos factores: precio del ganado, procesamiento, transporte, distribución y margen del establecimiento.
Por eso, la investigación del DOJ puede ayudar a determinar en qué parte de la cadena se acumulan los mayores costos y si existen prácticas que estén limitando la competencia.
Por ahora, Walmart y Publix no habían respondido a las consultas de WFLA sobre la investigación. El DOJ tampoco ha anunciado que las ocho cadenas sean responsables de alguna conducta ilegal.
La investigación continúa mientras el precio de la carne de res se mantiene como uno de los asuntos de asequibilidad que más presión generan sobre los consumidores estadounidenses.
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