El centro de exhibición Sloth World, ubicado en Orlando, registró la pérdida de al menos 31 perezosos silvestres que habían sido trasladados recientemente desde Sudamérica. Según documentos de la Comisión para la Conservación de Pesca y Vida Silvestre de Florida, la empresa importó un total de 69 ejemplares procedentes de Guyana y Perú en menos de un año. Las investigaciones señalan que, tras su arribo a Estados Unidos, los animales fueron confinados en un almacén que carecía de servicios básicos estables, lo que derivó en complicaciones de salud fatales para casi la mitad de la población adquirida.
Deficiencias en el alojamiento y soporte vital
Las inspecciones oficiales detallaron que los perezosos permanecieron en un depósito sin agua corriente y con una red eléctrica improvisada. Durante el invierno de 2024, las fallas constantes en el sistema de calefacción dejaron a los animales expuestos a bajas temperaturas nocturnas, factor que los veterinarios consideran determinante en los fallecimientos. Además del frío, se detectó que los ejemplares provenientes de Perú presentaban cuadros de desnutrición severa y no lograron adaptarse a la dieta de verduras convencionales suministrada en el recinto.
Diagnósticos médicos y riesgos biológicos
El análisis de las necropsias, revisado por especialistas de instituciones como The Sloth Institute, determinó que la causa de las muertes fue un "estrés sistémico" provocado por la captura, el transporte internacional y el cambio drástico de hábitat. Estos factores deprimieron el sistema inmunológico de los perezosos, facilitando la aparición de un nuevo gammaherpesvirus. Los expertos advierten que estos animales son extremadamente sensibles al contacto humano y al cautiverio, lo que genera fallos orgánicos cuando no se encuentran en su entorno natural.
Situación legal y permisos de exhibición
A pesar de promocionarse como una institución de conservación, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) confirmó que Sloth World no posee la licencia federal obligatoria para la exhibición de animales. Por su parte, la empresa importadora subsidiaria, Sanctuary World Imports, también carece de los permisos correspondientes para operar. Hasta el momento, las autoridades estatales solo han emitido apercibimientos verbales por el uso de jaulas inadecuadas, mientras el centro turístico mantiene sus planes de apertura al público bajo el argumento de fines educativos y científicos.
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