María Cristina "Coquito Santoro es una periodista que desde pequeña, encontró en los medios y el deporte su lenguaje natural. Fueron sus primos quienes, sin saberlo, la prepararon para transitar el camino de los estadios, las ruedas de prensa y la adrenalina de las barras.
El inicio no fue sencillo; "Coquito" tuvo que derribar tabúes con la garra y valentía de quien sabe que ese se convertiría en su segundo hogar y que para habitarlo, debía sentirse cómoda. Hoy, esa determinación le ha ganado el respeto unánime de colegas y atletas, quienes no solo la reconocen por su carrera profesional, sino también personal.
Pero más allá de las cámaras y el campo, María Cristina ha asumido con ímpetu su rol más transformador: ser la guía y apoyo de su hijo Bernardo, quien está dentro del Espectro Autista (TEA). Para ella, esta vivencia no es un límite, sino una invitación a festejar la vida desde una perspectiva distinta, donde cada victoria, por pequeña que sea, tiene un valor extraordinario.
En esta entrevista, celebramos su dedicación, entereza y resiliencia. Agradecemos que nos haya permitido conocer más de su historia junto a quien le cambió la vida para siempre.
Z3D: ¿Cómo ha sido trabajar en un entorno mayoritariamente masculino siendo mamá de un niño?
MCS: Ha sido muy divertido porque soy mamá soltera y digo que mi hijo está bendecido porque tiene muchos tíos. Tal vez no tiene una figura paterna en el día a día, pero tiene muchos tíos que están muy pendientes de él. Por ejemplo, ahorita que está en una edad donde le empiezan a gustar los deportes, justamente en esta temporada le empezó a gustar el béisbol; entonces yo agarraba a los jugadores más cercanos y les consultaba. Bernie parece que es zurdo y le gusta lanzar, entonces ellos me dan consejos. Otro me recomendó un entrenador en Maracaibo que trabaja con chamos especiales.
Creo que a eso es a lo que más le he sacado ventaja en mi trabajo respecto a la maternidad: el poder buscar consejos y ayuda en muchas personas que sé que lo hacen con todas las ganas. Y, obviamente, la parte de poder llevar el mensaje y utilizar plataformas como la liga de béisbol o de fútbol para expandir la concienciación sobre el autismo ha sido superimportante para mí.
Z3D: ¿Estas plataformas te han permitido crear un impacto significativo en el desarrollo de la paternidad?
MCS: Sí, totalmente. Converso con muchos papás, sobre todo cuando viene el "día azul" en el béisbol. Ahora en la Liga Futve Kids tenemos a un niño con TEA como narrador y para él ha sido liberador porque le encanta narrar. Lo conseguí en Instagram un día haciendo videos de fútbol, se dio la oportunidad de llamarlo, primero lo invitaron a la federación y ahora es parte del staff.
Sin duda eso marca una diferencia para las personas neurodivergentes porque se empiezan a sentir escuchadas. Que haya un día donde puedas ir con tu chamo al estadio y enseñarle tu pasión y poder compartir eso con tu hijo, es algo valioso.
Z3D: ¿Cómo vives la maternidad? ¿Qué ha sido lo más significativo y lo más complejo?
MCS: Lo más significativo es que la vida me cambió. Justo hoy lo decía en mi programa de radio: aprendí a valorar las pequeñas cosas y a ser feliz con pequeños pasos. Cuando uno está embarazada se hace una película completa de lo que quisiera para sus hijos, pero cuando te enteras de la condición eso cambia y aprendes a valorar muchísimo cada avance; lo celebramos en grande. Eso te hace entender que la vida se trata de los pequeños momentos.
Lo más complejo, sin duda, ha sido mi trabajo. No tiene horario ni lugar fijo, no existen los fines de semana y a veces me toca estar lejos de él mucho tiempo. Lo más largo fue el año pasado en la Copa América Femenina, que estuve un mes fuera del país. Es complejo, pero al mismo tiempo recuerdo que, gracias a mi trabajo, puedo estar segura de que a él no le falta ninguna de sus terapias. Además, estoy segura de que el día de mañana va a valorar todo lo que su mamá ha conseguido y espero que sea una inspiración para él; que sepa que no hay límites. Su mamá era una niña que quería trabajar en el deporte cuando eso no era normal y lo consiguió.
Soy una mamá soltera, pero tengo una familia increíble que se ha volcado a la crianza: mi abuelo, mi papá, mis tías, mi hermana... todo el mundo está activo con "mi loco" para que no falte a ninguna terapia y tenga actividades. Como familia nos unió muchísimo la condición y ahora todos tenemos una misión: lograr que Bernie de grande pueda ser independiente.
Z3D: ¿Qué tan importante es la red de apoyo para las mamás en este camino?
MCS: Es extremadamente importante. Tengo una red de apoyo que es real y cumple con lo que dice. En este camino me he cruzado con muchas mamás que me dicen: "Coqui, es que en mi casa no lo entienden" o "mi esposo dice que no tiene nada". En mi caso, desde el día uno mi familia ha sido demasiado positiva.
Y va más allá de la sangre. Mis amigos y amigas enseñan a sus hijos cómo manejar la condición de Bernardo y ves cómo esos niños lo incluyen. Mis amigos hombres juegan con él, lo llevan a la cancha y están superpendientes. Saber que si me voy de viaje mis amigos me escriben para cualquier emergencia, o que mis tías están al pie del cañón, no tiene precio.
Para cualquier mamá es importante, pero para una neurodivergente es 300 veces más. Nosotras lidiamos con mucho estrés. Hace poco hice un video sobre un estudio que dice que el nivel de estrés que vive una mamá de un niño neurodivergente es el mismo que vive un soldado en combate. Ese estrés no se calma nunca, y tener gente que te ayuda es vital.
Z3D: ¿Cuáles han sido las herramientas que has podido implementar durante tu maternidad?
MCS: Las terapias, no solo para él, también para mí. Empecé mi camino con una psicóloga especialista para ayudar a los padres a manejar el tema de la condición y ahora sigo ayudándome a profundidad a mí misma; eso es clave para mantener la cordura.
Otra herramienta es no dejar de ser mujer. Entender que no puedes anularte porque tu hijo tenga una condición. Necesitas liberar, entrenar, salir a comerte algo con un amigo que de verdad entienda lo que vives o que, al menos, valore tu esfuerzo sin disminuir tu situación. Porque tener un niño neurodivergente es hermoso, es una montaña rusa, pero también es cierto que vivimos en una sociedad que no está preparada.
Z3D: ¿Qué crees que le hace falta a la sociedad venezolana para que las familias neurodivergentes se sientan más arropadas?
MCS: Nos falta demasiado. Aunque hay gente intentando mejorar la situación, desde cómo se vive la verdadera inclusión en los colegios hasta lo complicado que es recibir un informe de discapacidad. Falta formación en atención al cliente en cualquier lugar para que entiendan la condición. Estamos a años luz.
Ya se aprobó una ley donde los colegios tienen que aceptar la diversidad, pero hay muchos "grises" de los que se aprovechan para excluir al niño. Tampoco tenemos herramientas de comunicación reales para las personas no verbales. Gracias a Dios hay centros especializados y profesionales preparándose, pero es algo de poco a poco.
Z3D: ¿Cuáles son esas acciones o pequeños pasos que te dan esperanza?
MCS: Me da esperanza cuando amigos entrenadores de equipos menores me preguntan: "Coqui, tengo un alumno que creo que tiene una condición, ¿cómo lo abordo con su mamá?". También ver cómo los deportistas se abocan a hacer eco de las actividades. Que alguien admire a un deportista y lo vea siendo parte de esto ayuda a que otros quieran investigar e informarse. Lo más importante es la información.
Z3D: Si miras atrás, ¿cómo ha evolucionado María Cristina de antes de Bernardo a la de ahora?
MCS: ¡Uy! Digo que antes era "Coquito" y ahora soy María Cristina. He evolucionado en todos los sentidos. Tener un hijo te cambia la vida, pero el saber que te conviertes en el ejemplo para ellos, es un empuje extra. En otro momento de mi vida hubiese desistido de muchas situaciones, pero ahora que está Bernardo, respiro profundo. He aprendido a ser más calmada y a entender que no todo es trabajo.
He aprendido a ser más feliz. Cualquier padre lo puede corroborar: puedes tener un día horrible pero llegas a casa, ves esa carita y esa sonrisita, y parece que todo lo demás queda en el olvido.
Por Wanda López Agostini
Fotos Cortesía
Coordenadas @coquitosantoro
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