Muchos son los factores que pueden debilitar los músculos del suelo pélvico, como el embarazo, el parto, la cirugía, el envejecimiento, el esfuerzo excesivo debido al estreñimiento, a la tos crónica y el sobrepeso, comparte la Clínica Mayo.
Ese debilitamiento provoca una pérdida de soporte en los órganos pélvicos (vejiga, útero, recto), lo que genera incontinencia urinaria o fecal, prolapsos (descenso de órganos), dolor lumbar y disfunciones sexuales, refiere la Inteligencia Artificial.
¿Cómo curar la debilidad del suelo pélvico?
Expertos de Eunice Kennedy Shriver National Institute of Child Health and Human Development explican que “muchas mujeres no necesitan tratamiento, sin embargo, con frecuencia el tratamiento ayuda cuando los síntomas son molestos o restringen las actividades de la mujer”.
En algunos casos, la cirugía es la mejor opción, pero existen tratamientos para reducir y aliviar los síntomas no quirúrgicos como, medicamentos, inyecciones para problemas de control de vejiga y ejercicios de entrenamiento de los músculos del piso pélvico. Estos ejercicios son los más comunes y se pueden realizar incluso desde antes de presentar cualquier molestia, es decir, son una alternativa para prevenir problemas futuros, como la incontinencia.
En acción
Señala la experta en pilates terapéutico, Marcela Pedraza que, “Conseguir un suelo pélvico fuerte no es solo para quien ya tiene incontinencia, prolapsos o escapes de orina”.
Partiendo de ello, se recomienda entrenar el suelo pélvico como un método de prevención para evitar complicaciones futuras. De hecho, la experta insiste que el entrenamiento de esta musculatura “debería ser tan importante como fortalecer tus piernas o tu abdomen”, comparte Cuerpo Mente.
¿Qué hacer? Pedraza propone aprovechar los tiempos de espera cotidianos para ejercitarse sin que nadie lo note, por ejemplo, entrenar mientras viajas en el carro. Para ello, siempre que estén en el auto y vean un semáforo en rojo, van a hacer lo siguiente:
“1. Contracciones y relajaciones rápidas: son ideales para despertar el músculo y consisten en contraer y soltar el suelo pélvico, con un movimiento interno ascendente para contraer y viceversa.
2. Control sostenido: una vez que el músculo está activado, se pasa a un trabajo de control sostenido, donde la clave es aguantar la contracción. "Contraigo y sostengo, sostengo, sostengo", dice la maestra.
3. Cuando el semáforo esté a punto de ponerse en verde, Pedraza sugiere un último esfuerzo de máxima intensidad para cerrar la serie. Justo antes de que la luz cambie, contrae y aguanta hasta que se ponga en rojo. "La última vez, contraigo con toda la fuerza. Toda la fuerza hacia arriba y suelto", indica Pedraza. Este esfuerzo final asegura que las fibras musculares trabajen en su totalidad.
4. El ejercicio no debe durar más de lo que dura un semáforo en rojo, ya que la musculatura del suelo pélvico tiende a agotarse con rapidez. Bastará con alternar entre la fuerza rápida y la resistencia, para tonificar esa base pélvica”.
Este sencillo ejercicio entrena el suelo pélvico y además, ayuda a cambiar la calidad de vida.
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