La atmósfera en el Kaseya Center de Miami estuvo cargada de adrenalina durante la celebración del UFC 327, pero el clímax llegó en el tercer asalto del enfrentamiento entre Paulo Costa y Azamat Murzakanov.
Tras una pelea de alta intensidad, el brasileño sentenció el encuentro con una potente y precisa patada a la cabeza que dejó sin respuesta a su oponente, sellando una victoria por nocaut técnico (TKO) que puso en pie a los miles de asistentes.
Sin embargo, la verdadera sorpresa ocurrió segundos después de que el árbitro detuviera el combate. Lejos de quedarse celebrando en el centro del octágono, "Borrachinha" saltó la reja y se dirigió directamente hacia la primera fila, donde se encontraba el presidente de EEUU, Donald Trump.
Agradecimiento
En un gesto que rápidamente se volvió viral, Costa estrechó la mano del mandatario y le agradeció personalmente por su gestión, afirmando ante las cámaras que era un auténtico honor pelear en su presencia, refiriéndose a él como un "gran líder".
Por su parte, el mandatario, visiblemente entusiasmado por el desempeño del brasileño, respondió con comentarios elogiosos sobre su estado físico y su técnica de combate.
Este intercambio subraya la estrecha relación entre la cúpula de la UFC y el actual presidente estadounidense, convirtiendo una noche deportiva en un evento de alto impacto mediático.
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