Nina Shipman, una de las actrices que formaron parte de aquella generación de intérpretes que transitaban con facilidad entre el cine y la televisión estadounidense, murió el pasado 6 de septiembre a los 88 años. La intérprete falleció por causas naturales en un hospital de Gardena, California, según confirmó su hijastra, Lianne Bremer, a The Hollywood Reporter.
Su nombre quizá no sea el primero que aparece al repasar las grandes estrellas de Hollywood, pero su trayectoria estuvo conectada con varias producciones y figuras reconocidas de la industria. Desde una intervención en una película de Alfred Hitchcock hasta sus apariciones en series como Bonanza, Perry Mason y The Andy Griffith Show, Shipman construyó una carrera extensa como actriz de reparto y de televisión.
Hollywood estaba presente en su propia familia
Nacida en Los Ángeles el 15 de agosto de 1938, Shipman creció en un ambiente en el que las cámaras, los escenarios y los guiones formaban parte de la vida cotidiana. Su padre, Barry Shipman, fue escritor especializado en historias del oeste y trabajó, entre otros proyectos, en producciones relacionadas con Dick Tracy y Lassie. Su madre, Gwynne Shipman, fue bailarina y actriz.
La tradición artística también alcanzaba a la generación anterior. Su abuela paterna, Nell Shipman, fue actriz durante la época del cine mudo, mientras que su abuelo, Ernest Shipman, estuvo vinculado a una compañía teatral dedicada a presentar obras de Shakespeare.
Pero Nina buscó prepararse antes de intentar hacerse un lugar en la industria. Estudió en Ciudad de México y posteriormente en Los Ángeles, se graduó en música en UCLA y complementó esa formación con estudios de interpretación. Entre sus maestros estuvo Sanford Meisner, uno de los nombres más influyentes de la formación actoral estadounidense.
Su rostro apareció incluso en una película de Hitchcock
Uno de los primeros capítulos de su carrera ocurrió en la pantalla grande y tuvo como escenario una producción que con los años se convertiría en un clásico del cine.
Shipman apareció brevemente en Vértigo, la película dirigida por Alfred Hitchcock y estrenada en 1958. Se trató de un papel pequeño y sin crédito, pero la producción quedó registrada entre sus primeros trabajos cinematográficos.
Aquel comienzo fue seguido por varias participaciones en películas. En Say One for Me trabajó junto a Bing Crosby y posteriormente volvió a compartir pantalla con el cantante y actor en High Time. También apareció en Blue Denim y consiguió uno de sus papeles cinematográficos más importantes en The Oregon Trail, donde interpretó a Prudence Cooper junto a Fred MacMurray y William Bishop.
Para entonces, Shipman ya se había convertido en una presencia habitual dentro del sistema de estudios de Hollywood, fue construyendo una filmografía a partir de personajes secundarios y participaciones que le permitieron mantenerse activa en diferentes géneros.
La televisión fue donde más se multiplicaron sus personajes
Si el cine le permitió entrar en contacto con nombres importantes de Hollywood, la televisión terminó dándole una carrera mucho más amplia.
Durante los años 60 apareció en una larga lista de producciones. Entre ellas estuvieron Maverick, Bonanza, Rawhide, Daniel Boone, Perry Mason, The Beverly Hillbillies, The Andy Griffith Show, The Guns of Will Sonnett y Iron Horse. También pasó por 77 Sunset Strip, Lawman, The Life and Legend of Wyatt Earp y otras series populares de la época.
Uno de esos trabajos fue particularmente significativo porque volvió a colocarla dentro de una producción que décadas después conservaría una importante base de seguidores: The Andy Griffith Show. Allí interpretó a Irene Fairchild en un episodio emitido en 1966.
Su actividad televisiva se extendió más allá de aquella década. Entre sus créditos posteriores aparecen Adam-12, Lassie, Love, American Style, Father Murphy y Highway to Heaven, demostrando que su carrera en la pequeña pantalla sobrevivió al período de mayor actividad del Hollywood de los años 50 y 60.
El extraño episodio que la conectó con ‘La familia Monster’
Shipman participó en el episodio Lily Munster, Girl Model, emitido durante la primera temporada en 1965. Su crédito fue el de “The Beautiful Girl”, por lo que no perteneció al reparto regular de la serie.
El capítulo tenía uno de esos argumentos absurdos que caracterizaban a la producción. La historia involucraba a Herman, Lily y al Abuelo en una situación de celos y transformaciones. Shipman terminó interpretando la versión femenina del personaje del Abuelo después de que este utilizara una de sus particulares pociones.
Años después, la propia actriz recordó aquella experiencia y explicó que llegó a pronunciar sus propias líneas durante la filmación, aunque posteriormente la voz de Al Lewis, intérprete del Abuelo, fue incorporada sobre esas escenas.
No fue solamente una actriz frente a las cámaras
La trayectoria de Shipman también tuvo una dimensión relacionada con la formación artística. En 1975 publicó un libro dedicado a quienes buscaban trabajar como intérpretes en comerciales de televisión, trasladando parte de la experiencia que había acumulado durante sus años en la industria.
Su actividad profesional tampoco se limitó exclusivamente a la actuación. Durante distintas etapas se relacionó con la enseñanza y con proyectos educativos, mientras mantenía otros intereses personales y artísticos.
Su carrera también estuvo marcada por la convivencia con algunos de los rostros más conocidos de su época. Trabajó en producciones protagonizadas por figuras como Bing Crosby y Fred MacMurray y tuvo la oportunidad de formar parte, aunque fuera brevemente, de una película dirigida por Hitchcock.
Nina Shipman murió a los 88 años después de una vida profesional estrechamente vinculada al espectáculo. Su nombre quedó ligado a una generación de actores que quizá no siempre ocuparon el centro del cartel, pero que ayudaron a darle forma a la televisión y al cine estadounidense que marcaron buena parte del siglo XX.
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