La chispa que encendió las protestas en Irán el 28 de diciembre de 2025 no fue inicialmente política, sino económica. El rial, moneda de ese país, sufrió una devaluación histórica y alcanzó un cambio de 1.45 millones por dólar estadounidense.
Los comerciantes y dueños de tiendas en el Gran Bazar de Teherán y en centros tecnológicos, como la calle Jomhuri, cerraron sus puertas y alegaron que la inestabilidad del mercado hacía imposible reponer inventarios sin ir a la quiebra.
Según el Centro Estadístico de Irán, la inflación interanual superó el 52,6% a finales de diciembre, y esto disparó los precios de alimentos básicos como el arroz y la carne.
La insurrección del invierno iraní
La huelga de comerciantes se transformó rápidamente en un movimiento antigubernamental que exige un cambio de régimen. Las consignas pasaron de "queremos estabilidad económica" a gritos directos de "Muerte al dictador", en referencia al líder supremo Alí Jamenei, de 86 años, y cánticos en favor de la monarquía depuesta, algo inusual en protestas pasadas.
Geografía de la protesta
Hasta el 7 de enero de 2026, se han registrado manifestaciones en 92 ciudades de 27 provincias, incluyendo Teherán, Mashhad, Isfahán, y zonas rurales en Lorestán y Kurdistán. El descontento está alimentado por las secuelas de la "Guerra de los 12 Días" con Israel en junio de 2025, que dejó al descubierto la vulnerabilidad del sistema de defensa iraní y deterioró aún más la confianza en el gobierno.
La respuesta del Estado ha sido contundente, el jefe de la judicatura, Gholam Hossein Mohseni Ejei, advirtió que el régimen "no mostrará piedad" con los manifestantes. Según ONG, a la fecha se registran 36 fallecidos, 2 mil heridos, apagones de internet y bloqueos de redes sociales para evitar que se masifique la información.
El factor internacional
La situación se complica por las advertencias externas. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó con "golpear duro" a Irán si la represión continúa, lo cual ha sido utilizado por Teherán para calificar a los manifestantes de "agentes extranjeros".
A diferencia de las protestas de "Mujer, Vida, Libertad" de 2022, este levantamiento une a la clase comerciante tradicional, con la juventud universitaria y sectores rurales empobrecidos, y crea un frente transversal que el presidente Masoud Pezeshkian no ha logrado contener, pese a sus promesas de reforma presupuestaria.
Con información de EFE, The Guardian y The Washington Post.
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