El volcán Piton de la Fournaise, ubicado en la isla francesa de Reunión en el océano Índico, cumplió un mes de actividad ininterrumpida, un evento histórico en esa zona desde el año 2007.
Recientemente, un potente río de lava, con temperaturas que alcanzan los 1.200 grados °C, descendió por las laderas del monte hasta cubrir por completo una carretera costera, tras recorrer casi siete kilómetros desde el punto de emisión.
La erupción comenzó el pasado 13 de febrero y, desde entonces, el avance del material encendido arrasó con parte del bosque local y ha puesto en alerta a las autoridades, informó RC Noticias.
Un avance imparable hacia la costa
El fenómeno captó la atención de miles de residentes y turistas, quienes se agolpan en los perímetros de seguridad para observar el descenso de la lava hacia el mar.
El flujo principal de lava se originó en una grieta en el flanco sur del volcán, a unos 2.100 metros de altura. Debido a la inclinación del terreno, el magma bajó con fuerza por las pendientes conocidas como Grandes Pentes, destruyendo la vegetación a su paso.
El momento más crítico ocurrió cuando la colada alcanzó la carretera nacional RN2, una vía vital que conecta los municipios de la zona este, obligando a cortar el tráfico y establecer bloqueos permanentes.
El Piton de la Fournaise
Este volcán es uno de los más activos del mundo debido a su ubicación sobre un punto de gran actividad de magma bajo la tierra. A diferencia de otros volcanes que explotan violentamente, este se caracteriza por dejar salir la lava de forma fluida, creando ríos ardientes que moldean el paisaje de la isla.
La erupción actual destaca no solo por su duración de varias semanas, sino por la gran visibilidad que tiene desde zonas habitadas, convirtiéndose en uno de los eventos naturales más documentados de los últimos años.
Medidas de seguridad y vigilancia
Ante el peligro que representan los gases y los posibles desprendimientos, el gobierno local activó un plan de emergencia que restringe el acceso total a las zonas cercanas al cráter. Aunque la intensidad de la erupción tiene variaciones, el flujo de material derretido se mantiene constante.
Expertos del observatorio volcánico local utilizan satélites y sensores en el terreno para predecir si nuevas rutas de lava podrían amenazar otras construcciones cercanas.
Espectáculo natural que atrae a multitudes
A pesar de los riesgos, la erupción se convirtió en un fenómeno turístico masivo. Durante las noches, más de 1.000 personas se reúnen detrás de las barreras de seguridad para presenciar el brillo incandescente de los ríos de roca fundida.
Las autoridades necesitaron implementar controles estrictos de estacionamiento y vigilancia para gestionar a la multitud, asegurando que los curiosos se mantengan a una distancia segura de las altas temperaturas y las columnas de humo que se extienden sobre el océano.
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