En la tradicional alocución tras el rezo del Ángelus dominical, el Papa León XIV volvió a poner el foco de la comunidad internacional en el "sufrido pueblo ucraniano".
El Sumo Pontífice denunció los constantes ataques que, en pleno invierno, han dejado a miles de familias expuestas a temperaturas extremas y sin servicios básicos.
El invierno como arma de guerra
Desde la ventana del Palacio Apostólico, León XIV expresó su dolor por las noticias que llegan del frente.
"Ucrania está siendo objeto de continuos ataques que dejan a poblaciones enteras expuestas al frío del invierno. Sigo con dolor lo que está sucediendo. Estoy cerca y rezo por quienes sufren", dijo.
El Papa advirtió que la prolongación de las hostilidades no solo agrava la crisis humanitaria, sino que genera un daño profundo en el tejido social europeo, asegurando que cada día de combate "amplía la fractura entre los pueblos y aleja una paz justa y duradera".
Un llamado a la diplomacia y a los jóvenes
El Pontífice instó a la comunidad internacional a "intensificar aún más" los esfuerzos diplomáticos para detener la guerra.
En un gesto significativo, saludó a jóvenes de la Acción Católica presentes en la Plaza de San Pedro, a quienes pidió ser "activistas de la paz" en todos sus ámbitos (escuela, hogar y deportes), instándolos a rechazar cualquier forma de violencia, física o verbal.
Este llamado se suma a su reciente mensaje para la 59ª Jornada Mundial de la Paz, donde León XIV ha promovido el concepto de una "paz desarmada y desarmante", basada en la humildad evangélica y el desarme de los corazones frente a la cultura de la indiferencia y la rapidez.
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