En un encuentro cargado de gratitud, el Papa León XIV saludó este sábado a los representantes de los jóvenes, voluntarios y colaboradores que hicieron posible el Jubileo de la Esperanza 2025.
A pocos días de haber cerrado la Puerta Santa, el Pontífice destacó el papel de la juventud como el motor que mantuvo viva la fe durante el Año Santo, el cual convocó a más de 33 millones de peregrinos en Roma.
Un mensaje centrado en el futuro
Durante su discurso en el Vaticano, el Papa hizo especial énfasis en los cientos de miles de jóvenes que participaron en el "baño de masas" del pasado agosto en Tor Vergata, recordándoles que la misión no terminó con el cierre del Jubileo.
El Papa agradeció el "trabajo silencioso" de los voluntarios que asistieron a peregrinos de más de 180 países.
León XIV instó a los jóvenes a no ser "espectadores" de la historia, sino a convertirse en "artesanos de la paz" en sus respectivos países, especialmente en contextos de conflicto y desigualdad.
El Pontífice recordó que el próximo gran encuentro será en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de Seúl 2027, animando a los presentes a llevar la "luz del Jubileo" hacia el continente asiático.
El balance de un hito histórico
El evento de hoy sirve como cierre administrativo y espiritual de un año que marcó un cambio de era en la Iglesia. León XIV subrayó que, aunque el evento terminó, "la esperanza sigue siendo una responsabilidad compartida". Las estadísticas finales confirmaron que el Jubileo 2025 fue uno de los más concurridos de la historia, superando las expectativas iniciales de asistencia.
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