Israel intensificó sus operaciones militares este domingo con una nueva oleada de bombardeos "a gran escala" sobre Teherán y otros puntos estratégicos de Irán.
Según el comunicado oficial de las Fuerzas de Defensa de Israel, los ataques buscan desarticular la infraestructura del régimen iraní, extendiendo la ofensiva más allá de la capital.
Esta nueva incursión ocurre tras una mañana crítica en la que Teherán amaneció bajo una densa nube de humo tóxico, provocada por el primer bombardeo contra depósitos de combustible en la ciudad, informó EFE.
La ofensiva se suma a la destrucción previa de 50 búnkeres de munición y la sede de la Fuerza Espacial de la Guardia Revolucionaria.
Objetivos militares y daños recientes
En las últimas 24 horas, la aviación israelí golpeó con fuerza el centro y el oeste de Irán, alcanzando cerca de 400 objetivos. Entre las instalaciones destruidas se encuentran plantas de producción de armamento y lanzaderas de misiles balísticos.
Estas acciones buscan neutralizar la capacidad de respuesta de la República Islámica ante el avance de las tropas israelíes.
Balance de víctimas y heridos
Hasta la fecha, los ataques conjuntos de Israel y Estados Unidos en suelo iraní causaron más de 1.300 muertes. Por otro lado, en Israel se registraron diez fallecidos debido a los proyectiles iraníes.
Este domingo, una persona resultó herida de gravedad en la región de Tel Aviv tras recibir el impacto de una ráfaga de misiles lanzada desde Irán.
Guerra abierta
La situación escaló rápidamente desde el estallido del conflicto a finales de febrero. Mientras Israel mantiene un ritmo de ataque casi ininterrumpido sobre posiciones estratégicas, Irán comenzó a responder con lanzamientos directos hacia centros urbanos israelíes.
La presencia de humo y sustancias tóxicas en las ciudades iraníes refleja la nueva fase de ataques contra suministros logísticos y energéticos que marca el rumbo actual de la guerra.
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