Trump y otros presidentes que sufrieron intentos de magnicidio: estos son los incidentes que marcaron la historia de EEUU

La historia de Estados Unidos ha quedado marcada por diversos atentados contra varios de sus primeros mandatarios

Lunes, 27 de abril de 2026 a las 12:34 pm
Trump y otros presidentes que sufrieron intentos de magnicidio: estos son los incidentes que marcaron la historia de EEUU

La historia de Estados Unidos ha quedado marcada por diversos atentados contra varios de los primeros mandatarios. Cuatro presidentes de ese país fueron asesinados durante su mandato, entre ellos, Abraham Lincoln en 1865, James A. Garfield en 1881, William McKinley en 1901 y John F. Kennedy en 1963.

Sin embargo, otros han sobrevivido a atentados, como el que sufrió el actual presidente Donald Trump este sábado, 25 de abril, cuando un hombre armado atravesó los controles de seguridad del Hotel Washington Hilton, e intentó acercarse hasta el salón donde se encontraba el mandatario.

Trump y su equipo de alto nivel se encontraban en la cena de corresponsales de la Casa Blanca, cuando el Servicio Secreto irrumpió de forma rápida para evacuar al presidente, luego de que se escucharan detonaciones en las instalaciones.

Posteriormente, agentes de seguridad detuvieron en cuestión de segundos al tirador, identificado como Cole Tomas Allen. El incidente avivó el debate sobre las capacidades del servicio de seguridad del presidente de Estados Unidos ante el aumento de las amenazas y la violencia política.

Atentados fallidos contra presidentes de EEUU

Desde que Ronald Reagan sobrevivió, en 1981, a un atentado que lo dejó gravemente herido, la Casa Blanca tomó medidas extremas para reducir los riesgos.

Sin embargo, Donald Trump lleva ha sido blanco de tres intentos de magnicidio en los últimos dos años.

Otros presidentes que han sido blanco de atentados fallidos son:

Andrew Jackson (1835): un pintor llamado Richard Lawrence le disparó a quemarropa al presidente Jackson en la salida del Capitolio.

El atacante llevaba dos pistolas, pero ambas fallaron, posiblemente porque la pólvora estaba húmeda. El presidente se defendió a bastonazos, reseñó La Vanguardia.

Abraham Lincoln (1864): el disparo de un rifle voló el sombrero de Abraham Lincoln mientras este cabalgaba, sin escolta, a unos 5 kilómetros de la Casa Blanca.

El tirador no fue localizado. Ocho meses después, John Wilkes Booth asesinó al presidente norteamericano en un palco del teatro Ford.

William Howard Taft (1909): durante una cumbre celebrada en Ciudad Juárez con el presidente de México, Porfirio Díaz, un ranger de Texas descubrió y desarmó a Julius Bergerson, un hombre de 52 años que ocultaba en la palma de la mano un pequeño revólver calibre 8mm.

Theodore Roosevelt (1912): en un mitin en Wisconsin, el presidente se salvó de recibir un disparo en el pecho, debido a que llevaba consigo el estuche de las gafas y un grueso manuscrito de un discurso de cincuenta hojas.

Estos objetos, guardados en su bolsillo interior, desviaron la bala e impidieron que atravesara el corazón del político. “No sé si entienden que acaban de dispararme, pero no se mata tan fácilmente a un alce”, dijo Roosevelt en ese momento.

El proyectil, que permaneció alojado en su pecho durante el resto de su vida. El tirador fue identificado como John Schrank.

Franklin Delano Roosevelt (1933): durante una visita a Miami, Franklin D. Roosevelt, un hombre italoamericano llamado Giuseppe Zangara le disparó cinco veces con un arma calibre 32.

El alcalde de Chicago, Anton Cermak, resultó herido de muerte, pero el presidente sobrevivió.

Se ha especuló que el atentado habría sido obra de Al Capone en el atentado, versión que no se ha demostrado.

Harry Truman (1950) Óscar Collazo y Griselio Torresola, dos activistas por la independencia de Puerto Rico, intentaron asesinar a Harry Truman en la Blair House, residencia presidencial temporal durante unas reformas en la Casa Blanca.

El presidente salió ileso, pero el policía Leslie Coffelt murió.

Gerald Ford (1975): dos mujeres quisieron matar al presidente demócrata en septiembre de 1975, en dos incidentes cercanos.

La primera fue Lynette Fromme, seguidora de Charles Manson, quien apuntó al presidente en la salida del parlamento estatal. Se acercó cuando fingía querer estrechar su mano.

Su pistola del calibre 45 llevaba cuatro balas en la recámara, pero el arma falló.

​Pocos días después, en San Francisco, Sara Jane Moore, informante del FBI, apuntó al presidente con un revólver a unos doce metros de distancia, mientras este salía del St. Francis Hotel.

Oliver Sipple, un veterano de Vietnam, se percató a tiempo y la sujetó del brazo para desviar su disparo.

Ronald Reagan (1981): al salir de un mitin en el hotel Hilton de Washington, Reagan y su comitiva fueron recibidos por seis disparos de un revólver de calibre 22.

El atacante, John Hinckley, pretendía impresionar a la actriz Jodie Foster con su hazaña, según una confesión que reveló poco después.

George  W. Bush (2006): durante una visita oficial del presidente republicano a Georgia, uno de los asistentes a un discurso en Tbilisi arrojó una granada de mano soviética al podio.

A pesar de que el asaltante, un georgiano de origen armenio llamado Vladimir Arutyunian, había retirado la argolla, el explosivo no detonó, debido a que estaba envuelto en un pañuelo que impidió que el dispositivo de seguridad se soltara.

Barack Obama (2011): Óscar Ramiro Ortega-Hernández, un joven de 21 años, viajó a Washington desde Idaho y disparó repetidamente contra la Casa Blanca desde el exterior.

Logró que una de las balas atravesara el cristal blindado de una ventana, pero nadie resultó herido.

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