El mercado energético global atraviesa una de las etapas de mayor volatilidad en décadas debido a la escalada del conflicto en Medio Oriente, iniciado formalmente a finales de febrero y principios de marzo de 2026 tras las tensiones militares que involucran a Irán, Israel y Estados Unidos (EEUU).
Sin embargo, para Venezuela, país con las mayores reservas probadas de crudo, este escenario bélico ha alterado drásticamente las proyecciones económicas del año.
Impacto en el precio: ¿cuánto ha incrementado?
Desde el estallido del conflicto a finales de febrero, los precios del petróleo de referencia internacional experimentan un ascenso vertiginoso que arrastra consigo la valoración del crudo venezolano.
Es importante destacar que solo durante el mes de marzo, el barril de Brent (referencia para Europa y gran parte del mercado global) avanzó un 63 %, marcando su mayor salto mensual en décadas.
Del mismo modo, para la primera semana de abril de 2026, el Brent superó los 140 dólares por barril, alcanzando niveles no vistos desde el año 2008.
Aunque el crudo Merey se cotiza con un descuento respecto al Brent, analistas como Alejandro Grisanti, director de Ecoanalítica, estiman que por cada dólar que aumente el precio promedio anual, Venezuela recibe aproximadamente 400 millones de dólares adicionales en ingresos.
Es de destacar que, antes del 28 de febrero, el crudo venezolano oscilaba entre $62 y $68. Esto representa un incremento neto de casi $45 por barril en apenas 40 días de conflicto.
Geopolítica
Históricamente, los conflictos en el golfo Pérsico benefician las arcas venezolanas debido a la amenaza de interrupción en el estrecho de Ormuz, por donde transita un tercio del crudo mundial.
"Cada vez que estalla una guerra en Medio Oriente, Venezuela recibe el siniestro privilegio de un aumento considerable en sus ingresos petroleros", señala el economista Víctor Álvarez en un análisis reciente para el Diario El País.
Factores principales
Dentro de este contexto, las hostilidades directas contra territorio iraní y la infraestructura energética activan el temor a una escasez global.
Por su parte, las declaraciones de figuras clave como el presidente de EEUU, Donald Trump, sobre intensificar acciones militares reducen las expectativas de una desescalada, manteniendo los precios al alza.
Además, la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) prevé que la demanda mundial alcance los 106,53 millones de barriles diarios durante el presente año 2026, impulsada por las economías asiáticas.
Perspectivas para Venezuela
Con una producción que ronda los 1,2 millones de barriles diarios, Venezuela se posiciona nuevamente como un actor estratégico en el suministro de crudo no perteneciente a los grandes focos de conflicto directo.
Sin embargo, expertos en el tema advierten que, como importador de combustibles y derivados, el beneficio del alza del crudo se ve parcialmente mitigado por el alto costo de los productos refinados.
En el mismo orden de ideas, la OPEP+ evalúa aumentar la oferta una vez finalicen las hostilidades para intentar calmar los mercados, lo que podría estabilizar los precios a mediano plazo.
Finalmente, este escenario posiciona a Venezuela en un punto de inflexión económica, donde el ingreso de dólares gracias al petróleo por la crisis internacional podría aliviar la presión financiera interna, siempre que la logística de transporte marítimo no se vea comprometida por la expansión global del conflicto.
Según analistas financieros y firmas como Ecoanalítica, se estima que el país podría recibir entre $25.000 y $30.000 millones durante 2026 si se mantiene este "boom" de precios combinado con el ligero aumento de producción.
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