Venezuela es un país con una actividad sísmica significativa debido a su ubicación sobre la convergencia de placas tectónicas.
Según la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis), la zona más activa del país se extiende a lo largo de una franja de aproximadamente 100 kilómetros de ancho, que abarca los sistemas montañosos de Los Andes, la Cordillera Central y la Cordillera Oriental.
Dichas regiones concentran las fallas geológicas más importantes y representan el mayor riesgo sísmico para la población.
Principales fallas geológicas
Dentro de esta franja se encuentran tres fallas principales que generan la mayor actividad telúrica:
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Falla de Boconó: ubicada en la región andina, recorre desde el estado Táchira hasta Carabobo y es considerada una de las más largas y activas.
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Falla de San Sebastián: atraviesa la Cordillera de la Costa, afectando zonas centrales y costeras con importantes centros urbanos.
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Falla de El Pilar: se encuentra en el oriente del país, especialmente en Sucre, y ha sido responsable de varios sismos relevantes.
Estas estructuras tectónicas son el límite principal entre la placa del Caribe y la placa Suramericana, lo que explica su elevada actividad sísmica.
Fallas secundarias y riesgo adicional
Además de las tres fallas principales, existen sistemas secundarios activos que también representan peligros para distintas regiones, como:
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Valera
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La Victoria
Funvisis y otros organismos recomiendan que la población conozca los mapas de riesgo, identifique las zonas más expuestas y adopte medidas de seguridad, como tener rutas de evacuación y kits de emergencia.
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