Panamá recibió extraditado desde Venezuela al principal sospechoso de un atentado en 1994 contra un avión en pleno vuelo, que provocó la muerte de 21 personas.
Se trata del ciudadano colombovenezolano Ali Zaki Hage Jalil, quien resultó detenido en noviembre del año pasado, en Isla Margarita.
Hage Jalil está acusado por su presunta implicación en el derribo de un avión de la extinta compañía Alas Chiricanas el 19 de julio de 1994, en el cual viajaban 21 personas, de las cuales 13 eran judías. Tras el ataque, Panamá solicitó su extradición.
El peor atentado ocurrido en Panamá
Agentes de la policía, fuertemente armados, recibieron a Hage Jalil en el aeropuerto internacional de Tocumen, y luego lo trasladaron a la sede de la Dirección de investigación Judicial (DIJ), reseñó DW.
El ataque por el que se le acusa al colombovenezolano está catalogado como el peor atentado ocurrido en Panamá.
La aeronave estalló poco después de que despegara de Colón, en el norte panameño, con 21 personas a bordo, incluidos 13 empresarios judíos.
En 1995, Estados Unidos ofreció dos millones de dólares como recompensa por información sobre el atentado aéreo.
Washington incluyó en un informe sobre terrorismo la caída de ese avión y lo vinculó a una posible acción de un comando suicida del movimiento chiita libanés Hezbolá, afín a Irán.
EEUU muetra interés en el caso de Ali Zaki Hage Jalil
Según el gobierno panameño, las autoridades estadounidenses también mostraron interés en el caso, debido a que entre las víctimas hay ciudadanos estadounidenses y "existen indicios de la vinculación del detenido con una organización terrorista internacional".
"Esta extradición envía un mensaje claro de parte del gobierno del presidente Donald Trump a los terroristas y criminales transnacionales: si cometen crímenes en contra de Estados Unidos, nuestra gente o nuestros amigos, nunca dejaremos de perseguirlos hasta que los llevemos a la justicia", dijo el embajador estadounidense en Panamá, Kevin Cabrera.
Durante varios años, las autoridades panameñas consideraron que el ataque podría tratarse de un ajuste de cuentas del narcotráfico o que se trató de un atentado antisemita.
En 2018, tras recibir información de Israel, Panamá reanudó las investigaciones como un supuesto caso de "terrorismo".
"Es importantísimo que esto nunca vuelva a ocurrir, ni en Panamá, ni en ningún país de la región", agregó Cabrera.
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