Un inusual brote sanitario a bordo del crucero MV Hondius puso en alerta a las autoridades de salud pública en tres continentes.
Tras el desembarco de los pasajeros en territorio español este fin de semana, se ha confirmado que al menos seis personas han contraído hantavirus, de las cuales tres han fallecido (dos de ellas a bordo de la embarcación).
El caso ha encendido las alarmas debido a que se trata de la cepa andina, una variante del virus que, a diferencia de la transmisión convencional por roedores, posee la capacidad de propagarse de persona a persona.
Situación de los pasajeros en Estados Unidos
Un total de 18 residentes en Estados Unidos (17 ciudadanos y un ciudadano británico con residencia legal) han regresado al país bajo estrictos protocolos de bioseguridad.
La madrugada de este lunes, el grupo llegó a Nebraska, donde la mayoría ha sido trasladada a un centro especializado para monitoreo y cuarentena.
El desglose de los casos en territorio estadounidense es el siguiente:
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Nebraska: 16 personas bajo vigilancia. Una de ellas fue ingresada en una unidad de biocontención tras dar positivo en las pruebas; aunque está bien de salud y no presenta síntomas, permanecerá aislada.
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Georgia: 2 personas que presentan síntomas leves fueron trasladadas a Atlanta para recibir tratamiento en instalaciones especializadas de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).
Además, ciudadanos que desembarcaron semanas antes y regresaron a estados como Texas, California y Arizona están siendo monitoreados de cerca para descartar contagios latentes.
La cepa andina: ¿Por qué es diferente?
Tradicionalmente, el hantavirus se transmite a través del contacto con saliva, orina o excrementos de roedores infectados.
Sin embargo, el brote en el MV Hondius es particularmente vigilado porque la cepa andina permite la transmisión humana mediante contacto cercano y prolongado.
A pesar de esto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y funcionarios de alto rango, como el subsecretario de Salud, Brian Christine, han enfatizado que el riesgo para el público general es "muy, muy bajo".
No se considera una amenaza comparable a la pandemia de 2020, ya que el contagio no ocurre de manera casual en espacios abiertos.
Operativo internacional y desembarco blindado
El proceso de desembarco en España ha parecido una escena de película de ciencia ficción. Los pasajeros abandonaron el barco portando equipo de protección personal (EPI) de pies a cabeza y mascarillas, siendo trasladados en grupos reducidos para mantener la distancia social.
El impacto se extiende a más de 20 nacionalidades:
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España: 14 pasajeros permanecen bajo observación en el Hospital Gómez Ulla de Madrid.
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Francia: una mujer se encuentra hospitalizada en estado delicado, mientras otros cuatro ciudadanos están en monitoreo.
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Canadá: 4 pasajeros cumplirán un aislamiento de hasta 42 días en Columbia Británica.
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Países Bajos: el crucero se dirige ahora hacia territorio neerlandés, donde se realizará una desinfección profunda de la nave y se procesarán los restos de una de las personas fallecidas que aún permanece a bordo.
Periodo de vigilancia: los críticos 42 días
La jefa de Emergencias de la OMS, Diana Rojas, advirtió que la vigilancia no puede relajarse hasta que transcurran 42 días desde el último contacto posible, dado que los síntomas pueden tardar semanas en manifestarse.
Por su parte, el gobernador de Nebraska, Jim Pillen, buscó dar tranquilidad a la población local asegurando que los protocolos de biocontención en Omaha son infalibles.
"Nadie que suponga una amenaza caminará por nuestras calles", afirmó, subrayando que la infraestructura sanitaria del estado está preparada para manejar patógenos de alta consecuencia.
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