La administración de Florida ha puesto en marcha el diseño de protocolos de emergencia para enfrentar un potencial movimiento migratorio de gran escala desde Cuba.
El anuncio fue realizado por el gobernador Ron DeSantis durante un acto oficial en Bradenton, donde vinculó la inestabilidad en el Caribe —agravada por la caída del suministro petrolero desde Venezuela— con la posibilidad de una movilización marítima sin precedentes hacia el sur de Estados Unidos.
"Estamos trabajando en esas contingencias. La administración Trump está de acuerdo con nosotros; no quieren ver movimiento de Cuba a Florida. Preferirían ver que la gente vaya a ayudar y, con suerte, poner en marcha un nuevo gobierno". — Ron DeSantis, gobernador de Florida.
Vigilancia extrema en las costas y los Cayos
El plan de respuesta del estado se concentra en el blindaje de los Cayos de Florida. Según precisó el mandatario, la estrategia busca impedir la llegada de flotillas de magnitud considerable mediante una coordinación directa con el gobierno federal. DeSantis subrayó que la postura oficial es que cualquier transición política debe ocurrir dentro de Cuba, calificando como "no aceptable" la migración irregular por vía marítima en este contexto de crisis.
Contexto de la parálisis energética
La situación en la isla se ha deteriorado en el último trimestre debido a la interrupción total de las importaciones de crudo.
Esta coyuntura se desarrolla bajo el marco de las restricciones mantenidas por la administración de Donald Trump hacia los países que intenten comercializar hidrocarburos con el gobierno cubano.
Históricamente, Florida ha sido el principal receptor de estos flujos, registrando picos significativos en 1980 y 1994, además del arribo de 400.000 personas entre los años 2021 y 2024.
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