Nueva York pierde la batalla de las aceras: la insólita razón por la que nadie recibe multas

El Departamento de Saneamiento (DSNY) reconoce que sancionar a los dueños irresponsables es una tarea "casi imposible".

Miércoles, 18 de marzo de 2026 a las 03:00 pm

Nueva York se enfrenta a una crisis de limpieza que parece estar fuera del control de las autoridades. 

A pesar de las leyes en vigor y las crecientes quejas de los residentes, Nueva York está perdiendo la batalla contra los desechos de perros. 

El Departamento de Saneamiento (DSNY) reconoce que sancionar a los dueños irresponsables es una tarea "casi imposible", dejando a los peatones lidiando con un campo de minas fecales que afecta tanto la salud pública como la estética de la ciudad.

Un sistema de denuncias en aumento, pero sin consecuencias en Nueva York

En los primeros meses de 2026, el descontento ciudadano ha alcanzado niveles récord. Según datos del sistema 311 reportados por CBS New York, las quejas por excrementos de perros en las aceras han aumentado un 35.8% en comparación con el mismo periodo del año anterior. 

Solo en las primeras dos semanas de febrero, los neoyorquinos presentaron más de 500 denuncias formales, con Brooklyn liderando la lista como el distrito con más reportes.

Sin embargo, el número de multas no refleja esta indignación. Según declaraciones de Joshua Goodman, Comisionado Adjunto del DSNY, citadas por el Brooklyn Eagle, la agencia apenas emitió dos multas en todo el año 2025 por no recoger los desechos caninos. 

Esta cifra resulta ridícula frente a las miles de quejas que inundan las líneas municipales.

La dificultad de atrapar al "infractor en el acto"

La razón de esta falta de sanciones radica en la logística de cumplimiento. La ley estatal de salud pública 1310, conocida como la "Pooper Scooper Law", exige que un oficial de saneamiento o policía observe el momento exacto en que el perro defeca y el dueño se marcha sin limpiar.

"La probabilidad de que alguien no recoja lo de su perro mientras un oficial de uniforme observa es muy, muy baja", explicó un portavoz del DSNY a medios locales.

Incluso tras realizar operativos de vigilancia en vecindarios con alta incidencia, como Washington Heights y Harlem, los inspectores suelen regresar con las manos vacías. 

La presencia del uniforme actúa como un disuasivo temporal, pero no soluciona el comportamiento habitual de los infractores cuando nadie mira.

El impacto en la salud y las propuestas legislativas en Nueva York

Más allá del mal olor y la incomodidad visual, este problema representa un verdadero riesgo para la salud. 

Un informe del Manhattan Community Board 8 señala que los desechos de perros son una fuente de bacterias como E. coli y parásitos como Giardia, que pueden atraer plagas y afectar especialmente a los niños que juegan en parques y aceras.

Para abordar esta situación, concejales como Julie Menin han promovido proyectos de ley que obligarían al DSNY a instalar y mantener dispensadores de bolsas para excrementos en los cestos de basura públicos. 

Sin embargo, según informa Gothamist, el avance ha sido lento debido a debates sobre el presupuesto y la logística entre diferentes departamentos.

Mientras la ciudad ajusta su enfoque, los neoyorquinos continúan pidiendo una solución que combine una vigilancia más efectiva con una mayor responsabilidad ciudadana. Por ahora, caminar por Nueva York requiere, más que nunca, estar atento a lo que hay en el suelo.


 

¿Quiere recibir notificaciones de alertas?

TEMAS DE HOY:
AMÉRICA
Escoge tu edición de 2001online.com favorita
Venezuela
América