En el marco del vigésimo quinto aniversario de los atentados del 11 de septiembre de 2001, la familia del venezolano John Howard Boulton compartió el testimonio sobre los últimos momentos del joven de 29 años, quien laboraba como bróker en el piso 84 de la Torre Sur del World Trade Center en Nueva York.
Bloqueo de evacuación y colapso de la Torre Sur
De acuerdo con la reconstrucción elaborada por su hermano, Alfredo Boulton, tras el primer impacto en la Torre Norte existió confusión entre los trabajadores de la firma, quienes inicialmente asumieron que se trataba del accidente de una aeronave menor.
Los empleados iniciaron el descenso hacia los pisos inferiores para realizar el cambio de elevadores en el nivel 79. Sin embargo, personal de seguridad del recinto les ordenó retornar a sus oficinas en el piso 84 bajo el argumento de que la caída de escombros en la vía pública representaba un peligro.
Posterior a la instrucción de retorno, el segundo avión impactó la Torre Sur por debajo de la oficina donde se encontraban. Pese a que algunas vías de escape permanecían transitables, el fuego en los accesos contiguos impidió al grupo identificar las escaleras de emergencia funcionales, lo que los obligó a replegarse nuevamente en su espacio de trabajo. Cinco minutos antes del colapso de la estructura, una llamada telefónica confirmó las condiciones críticas en el interior:
"La oficina se está quemando, nos vamos a morir".
Impacto familiar y sepultura en Venezuela
La pérdida de John Howard Boulton —quien dejó a su esposa y a un hijo de nueve meses— generó severas consecuencias en la salud de su madre a raíz del trauma derivado del suceso:
"A mi mamá la destruyó mi mamá nunca se recuperó de eso y ella murió hace unos años en gran parte creo que se debió a a al trauma de ese día porque se dejó ir en la vida se se volvió adicta a distintas sustancias"
Nueve meses después de los atentados, las labores de rescate en la Zona Cero permitieron la identificación de una extremidad del joven mediante su anillo de matrimonio. Los restos fueron cremados y trasladados a Venezuela, donde la familia depositó las cenizas en una propiedad agrícola en San Carlos, Estado Cojedes, la cual posteriormente fue expropiada.
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