La Red de Control de Delitos Financieros (FinCEN) intensificó la vigilancia sobre el mercado inmobiliario de Estados Unidos al rastrear de forma estricta las adquisiciones de propiedades realizadas en efectivo.
A través de las Órdenes de Focalización Geográfica (GTO), el Departamento del Tesoro obliga a reportar transacciones que superen los $300 000 en la mayoría de las zonas seleccionadas, con un umbral especial de $50 000 en áreas como Baltimore.
Impacto
Esta medida, que afecta tanto a compradores nacionales como extranjeros, busca desmantelar redes de lavado de dinero y evasión fiscal según reporta El Cronista..
Estas redes utilizan estructuras legales complejas para ocultar el origen ilícito de sus fondos en ciudades de alta plusvalía dentro de Florida, California, Nueva York y Texas, entre otros estados.
El cumplimiento de estos reportes resulta un factor importante para la transparencia del sector, ya que la falta de notificación o la detección de irregularidades faculta al Gobierno para iniciar auditorías fiscales inmediatas y sanciones económicas severas.
Bajo la lupa
Las autoridades ponen especial énfasis en las operaciones que omiten el financiamiento bancario tradicional, utilizando en su lugar transferencias o cheques de caja para concretar la compra.
Al identificar quiénes están detrás de estas inversiones en los códigos postales de mayor riesgo financiero, las agencias federales fortalecen la integridad del sistema económico y previenen que el mercado de bienes raíces se convierta en un refugio para capitales no declarados.
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