Fraude en Massachusetts: esteticista admite haber inyectado bótox falso a miles de clientes

Se hacía pasar por personal de enfermería calificado

Jueves, 16 de abril de 2026 a las 08:19 pm
Fraude en Massachusetts: esteticista admite haber inyectado bótox falso a miles de clientes

El uso de bótox y rellenos faciales falsificados en centros de estética de Massachusetts ha derivado en un proceso judicial penal contra Rebecca Fadanelli.

La propietaria de la cadena "Skin Beauty Med Spa", con locales operativos en las comunidades de Easton y Randolph, reconoció su culpabilidad tras haber realizado miles de procedimientos estéticos sin contar con la licencia médica requerida. Según el expediente, la acusada importaba los productos desde el extranjero para aplicarlos a sus clientes bajo una identidad profesional fraudulenta.

Engaño y usurpación de funciones

El expediente judicial detalla que el núcleo del fraude consistía en la falsificación de las credenciales de Fadanelli. La mujer se presentaba ante los usuarios como enfermera titulada para generar una falsa percepción de seguridad médica. Mediante este engaño, logró captar a una base masiva de clientes que confiaron en su supuesta experticia para recibir inyecciones de toxina botulínica, cuando en realidad la mujer carecía de cualquier licencia para realizar actos médicos o estéticos invasivos.

Distribución de sustancias no autorizadas

Las investigaciones fiscales determinaron que Fadanelli adquiría las dosis de bótox y otros materiales de relleno fuera de los canales de distribución certificados por los organismos de salud de Estados Unidos. Una vez en el país, las sustancias eran utilizadas en las sedes de sus spas, donde se presentaba ante los usuarios como enfermera titulada. Esta práctica se mantuvo durante un periodo prolongado, afectando a una cantidad masiva de pacientes que buscaban tratamientos de rejuvenecimiento facial.

Complicaciones médicas y consecuencias legales

La detección de las irregularidades ocurrió tras el reporte de efectos secundarios graves en varios clientes que recibieron las aplicaciones. Los afectados manifestaron síntomas físicos como la formación de bultos bajo la piel y sensaciones de hormigueo persistente en el rostro. Debido a la gravedad de los delitos de fraude y usurpación de funciones, la empresaria podría recibir una condena de hasta 20 años de prisión. La lectura definitiva de la sentencia está pautada por el tribunal para el próximo mes de julio.

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