En un mundo cada vez más acelerado, donde el estrés y la ansiedad parecen ser la norma, muchas personas buscan refugio en disciplinas milenarias para recuperar el equilibrio. Sin embargo, la comercialización de estas prácticas a menudo desvirtúa su propósito original.
Hoy exploramos la visión de uno de los mayores referentes del yoga en España, quien nos invita a mirar más allá de la postura física para encontrar una verdadera transformación mental y espiritual.
Método para conocerse a uno mismo
Ramiro Calle, pionero del yoga en nuestro país con más de 60 años de experiencia, es tajante al definir su disciplina: "El yoga no es deporte, no es calistenia ni es acrobacia". Para el experto, reducir el yoga a una simple serie de ejercicios para estirar el cuerpo es un error común en la actualidad.
Según explica, el verdadero objetivo de esta práctica es la autorrealización, es decir, una técnica diseñada para que el ser humano pueda conocerse mejor y evolucionar por dentro.
El maestro señala que, aunque las posturas son muy beneficiosas para la salud porque mejoran la circulación y equilibran el cuerpo, son solo una herramienta. El yoga es, ante todo, una actitud ante la vida. Requiere concentración e interiorización. No se trata de ver quién es más flexible o quién hace la postura más difícil, sino de usar el cuerpo como un vehículo para elevar nuestra consciencia y calmar la mente.
Calle advierte sobre los peligros de los "macrogimnasios" donde el yoga se enseña como un ejercicio exótico. Recomienda a quienes quieran empezar que busquen instructores serios que entiendan que el yoga incluye también el control de la respiración y la meditación. Al combinar el trabajo físico con el mental, se logran combatir enemigos internos como el ego, la pereza y la irritabilidad.
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