La comunidad venezolana en Doral, Florida, enfrenta un clima de miedo constante debido a los recientes arrestos migratorios.
Casi todos los residentes tienen alguna conexión con alguien que ha sido detenido, lo que transforma la incertidumbre en parte de su vida diaria.
Karla Rincón, cuya vida cambió drásticamente tras el arresto de su padre, expresó su angustia: "Lo que más me duele es la incertidumbre, el miedo, no saber cuándo lo voy a poder sacar de allí".
Angustia constante
La situación es aún más complicada para las familias como la de Karla, que no solo lidian con la ausencia del detenido, sino también con la angustia de que podrían ser los próximos.
"El saber que él allá está pasando cosas muy difíciles y aun así nosotros acá tenemos que seguir luchando... pero con el miedo de que también nos pueda pasar eso a nosotros", relató.
Este temor se extiende en una ciudad donde la comunidad venezolana es significativa y ha mostrado apoyo al presidente Donald Trump.
Miedo a salir
Seysmi Morgado, residente de Doral desde hace casi diez años, también siente la presión de la incertidumbre.
"El miedo siempre lo tenemos. No sabemos cuándo nos pueda tocar", comentó. Este temor llevó a algunas familias a considerar la educación en casa para sus hijos, alterando la rutina escolar.
"Están aplicando ya para hacer homeschool y los tienen en casa sin llevarlos a la escuela", agregó Morgado.
Impacto
El impacto de las redadas no solo afecta a quienes tienen familiares detenidos, sino también a los negocios locales.
Wilmary Escaray, dueña de varios restaurantes en Doral, observa cómo el miedo afecta la afluencia de clientes, según detalla Univision.
"Tienen miedo de salir, preguntan si hay alguna redada. Envían mensajes de miedo y frustración", afirmó, mientras las mesas vacías reflejan el efecto de la ansiedad en la comunidad.
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