El Departamento de Estado de EEUU oficializó una drástica reducción del 80 % en el costo del trámite para renunciar a la ciudadanía estadounidense, fijando la nueva tarifa en 450 dólares.
Esta medida revierte el incremento de 2015, cuando el precio escaló hasta los 2.350 dólares debido al aumento de solicitudes impulsadas por las estrictas leyes fiscales para expatriados.
Objetivo
La normativa definitiva, publicada en el Registro Federal, responde a una intensa batalla legal de seis años liderada por grupos de ciudadanos residentes en el extranjero, quienes denunciaron que el elevado costo obstaculizaba un derecho fundamental.
El ajuste de precios resulta importante para miles de "estadounidenses por accidente" y residentes permanentes en el exterior que enfrentan procesos burocráticos y fiscales exhaustivos según detalla CNN.
Presión
Aunque el gobierno justificó en su momento el alza por los altos gastos administrativos y la demanda masiva de bajas consulares, la presión de organizaciones como la Asociación de Estadounidenses por Casualidad logró que el trámite recupere su valor original de 2010.
Pese a este avance financiero, los solicitantes aún deben superar un riguroso protocolo de entrevistas y declaraciones escritas ante funcionarios consulares para confirmar que comprenden las consecuencias legales de perder el pasaporte norteamericano.
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