La gastronomía regional argentina se encuentra en constante evolución, adaptándose a las nuevas necesidades alimentarias sin perder la esencia que la hace única. Entre los tesoros culinarios del noreste, el chipa se destaca como el compañero indiscutido del mate, conquistando paladares con su inconfundible aroma a queso y su textura elástica. Sin embargo, para quienes deben evitar el gluten, encontrar la consistencia perfecta suele ser un desafío.
En esta oportunidad, surge una variante innovadora que utiliza la maicena como protagonista. Esta opción no solo es apta para celíacos, sino que también resulta más accesible y fácil de manipular en la cocina hogareña.
El resultado es un bocado sumamente suave, que mantiene el equilibrio ideal entre una corteza apenas crujiente y un interior esponjoso, demostrando que comer sin gluten no significa resignar sabor ni tradición.
Chipa
Ingredientes
250 g de maicena (almidón de maíz)
200 g de queso duro o semiduro rallado
2 huevos
80 g de manteca a temperatura ambiente (punto pomada)
1/2 taza de leche (cantidad necesaria según la humedad de la masa)
1 cucharadita de polvo de hornear sin gluten
1/2 cucharadita de sal
Semillas de chía o una pizca de anís para aromatizar (Opcional)
Preparación
- En un recipiente amplio, tamizar la maicena junto con el polvo de hornear y la sal.
- Incorporar la manteca y trabajar con la punta de los dedos hasta formar un arenado fino.
- Agregar el queso rallado y mezclar uniformemente.
- Agregar los huevos uno a uno y comenzar a unir.
- Verter la leche poco a poco mientras se amasa suavemente hasta obtener una masa lisa, homogénea y que no se pegue a las manos.
- Dejar reposar la masa unos 15 minutos.
- Formar pequeñas bolitas del tamaño de una nuez o las tradicionales roscas.
- Disponer las piezas en una placa enmantecada y llevar a horno precalentado a 180 °C.
- Cocinar entre 15 y 20 minutos hasta que estén levemente dorados.
¡Buen provecho!
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