El congresista republicano de Florida, Carlos Giménez, solicitó formalmente a las aerolíneas Delta y American Airlines la suspensión inmediata de todos sus vuelos comerciales a Cuba.
De acuerdo con la agencia EFE, el legislador argumenta que estas operaciones benefician directamente a la estructura financiera del gobierno cubano en lugar de favorecer a los ciudadanos.
Esta presión legislativa surge en un contexto de máxima tensión diplomática, coincidiendo con la declaración de "emergencia nacional" por parte de la Administración de Donald Trump.
Riesgos para la seguridad nacional
Como líder del Subcomité de Transporte y Seguridad Marítima, Giménez advirtió que mantener conexiones aéreas con un país considerado hostil representa un peligro para la seguridad pública de EEUU.
Según el congresista, estos vuelos otorgan legitimidad y sostenibilidad económica a un sistema que reprime a su población y actúa en contra de los intereses estratégicos de Washington.
Presión económica y diplomática
La solicitud de suspender los vuelos es parte de un plan más amplio que incluye la prohibición del envío de remesas y la imposición de aranceles a naciones que suministren petróleo a Cuba.
Washington mantiene a la isla en la lista de Estados que patrocinan actos violentos, lo que refuerza la postura de Giménez de cortar cualquier lazo comercial que pueda servir de apoyo financiero al gobierno de La Habana.
La respuesta de Cuba y el contexto actual
A pesar de la creciente presión, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel expresó en televisión nacional su disposición a iniciar un diálogo civilizado con EEUU bajo condiciones de beneficio mutuo.
Por su parte, el presidente Donald Trump sugirió que su administración ya mantiene conversaciones con la isla, aunque advirtió que el país atraviesa una situación crítica tras las recientes acciones estadounidense en Venezuela.
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