La nueva reforma fiscal impulsada por Donald Trump establece cambios permanentes en el Crédito Tributario por Hijo (CTC), elevando el monto máximo a $2 200 por menor dependiente.
Esta legislación busca consolidar las modificaciones tributarias que vencían en 2025, integrando un ajuste anual por inflación para la porción reembolsable, la cual alcanza ahora los $1 400.
Sin embargo, la normativa endurece significativamente los requisitos de acceso, lo que genera un impacto directo en la planificación financiera de millones de hogares en todo el país.
Detalles
Un aspecto importante de la ley promulgada el pasado 4 de julio es la exclusión de aproximadamente 2 millones de niños ciudadanos estadounidenses de este beneficio.
El endurecimiento de las reglas migratorias ahora exige que al menos uno de los padres cuente con un número de Seguro Social válido para reclamar el crédito, dejando fuera a las familias de estatus mixto donde ambos progenitores carecen de dicho documento.
Esta medida ha generado preocupación en sectores sociales, ya que el crédito ha demostrado ser una herramienta eficaz para combatir la pobreza infantil en años anteriores según detalla Univisión.
Barreras
Pese a la expansión del monto total, la reforma mantiene barreras estructurales que afectan a las familias con menores ingresos, al no eliminar el requisito mínimo de $2 500 en ganancias anuales para calificar.
Asimismo, persiste la limitación que restringe el reembolso al 15% de los ingresos totales, lo que impide que cerca de 17 millones de menores en situación de vulnerabilidad accedan al beneficio completo.
Al ignorar estos ajustes, la ley permite que familias con mayores recursos reciban el alivio financiero íntegro, mientras que los trabajadores con salarios bajos quedan rezagados del incremento aprobado.
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