Mantenerse activo al superar la barrera de los sesenta años es fundamental para garantizar una vejez con autonomía y bienestar. Sin embargo, muchas personas en esta etapa de la vida deciden abandonar la actividad física debido a la inseguridad que les genera la pérdida de equilibrio o el riesgo de sufrir una caída.
Es una preocupación legítima, pero la ciencia y los expertos coinciden en que la inactividad es, precisamente, el mayor enemigo de la salud. La solución no es dejar de moverse, sino adaptar el entrenamiento para que resulte seguro y cómodo.
El método pilates se ha consolidado como una de las mejores herramientas para fortalecer el cuerpo sin impacto. Al centrarse en el control del movimiento y la respiración, permite trabajar los músculos más profundos sin poner en riesgo las articulaciones.
Para quienes necesitan un extra de confianza, el uso de elementos cotidianos, como una simple silla, puede transformar por completo la experiencia del ejercicio, convirtiéndolo en una práctica accesible para cualquier nivel de condición física.
Fortalecer abdomen y mejorar la estabilidad en 3 movimientos
La especialista Cristina Ponce ha diseñado una rutina específica que utiliza una silla como punto de apoyo constante. Este enfoque permite que las personas de más de 60 años puedan trabajar su "core" o zona central del cuerpo, que es el motor que nos mantiene erguidos y estables.
- Elevación controlada desde el asiento: este primer ejercicio se realiza sentado. Consiste en inclinar levemente el tronco hacia atrás mientras se levantan las piernas y los brazos de forma simultánea. El objetivo es activar los músculos abdominales para mantener el control, evitando movimientos bruscos. Es ideal para mejorar la coordinación sin riesgo de caídas.
- Plancha elevada sobre el asiento: en lugar de bajar al suelo, lo cual puede ser difícil para muchas personas, se propone apoyar las manos firmemente en el asiento de la silla. Desde esa posición, se estiran las piernas hacia atrás formando una línea recta con el cuerpo. Mantener esta postura durante unos 15 segundos ayuda a ganar fuerza en todo el torso y los brazos de manera muy sencilla.
- Flexión lateral de pie: utilizando el respaldo de la silla para apoyarse lateralmente, se eleva un brazo y la pierna contraria para intentar que el codo y la rodilla se acerquen suavemente. Este movimiento trabaja los laterales del abdomen (oblicuos) y es esencial para mejorar la capacidad de giro y el equilibrio dinámico en las tareas diarias.
Incorporar estos ejercicios a la rutina diaria no solo mejora la postura, sino que devuelve la confianza necesaria para disfrutar de una vida activa y plena.
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