La fiebre es una de las causas más comunes por la cual los niños suelen asistir a consulta médica, con la finalidad de evitar efectos secundarios de la misma.
En ese sentido, en la actualidad el mercado farmacéutico ofrece una amplia gama de tratamientos para combatir la fiebre. Sin embargo, lo ideal es que el especialista en la materia indique cual es el más acorde, especialmente cuando los niños son alérgicos.
Por lo tanto, el pediatra Williams Pérez, indica que la dosis de paracetamol o ibuprofeno dependerá del peso que tenga el niño, dado que, es un factor influyente en el efecto del medicamento.
“Lo habitual es que la dosis de paracetamol sea aproximadamente 10 a 20 miligramos por kilo de peso, eso para efectos prácticos establece una dosis entre la mitad y un tercio del peso de los pacientes, por ejemplo, si un niño pesa 20 kilos la dosis sería 10 CC. En su lugar si pesa 10 kilos la dosis sería 5 CC. Por otra parte, la dosis del ibuprofeno es de 20 a 30 miligramos por kilo de peso”, puntualizó el experto en la materia.
Asimismo, el doctor destacó que si el paciente vomita en los próximos minutos solo una parte del medicamento fue absorbido, pero luego debe ser suministrado nuevamente en una dosis menor.
“Existe una regla establecida en el medio pediátrico y es que si en los próximos 10 minutos un paciente vomita el medicamento antipirético, calculamos que debe haber absorbido la mitad del medicamento por tal motivo. Sugerimos darle la mitad del medicamento transcurridos 10 minutos después de la administración del antipirético”, aseguró Pérez.
¿Cuáles son los dignos de deshidratación más factibles de identificar en un niño con fiebre?
“Los signos son muy fáciles de identificar por parte de los padres o los cuidadores de los niños son: saliva espesa, ojos hundidos, labios secos, mucosa oral seca o la lengua seca. Otro signo fácil de identificar es presionar el pulpejo de los dedos y si el llenado capilar se realiza en un periodo mayor a 3 segundos estamos ante la presencia de una deshidratación. Habitualmente, los niños deshidratados están decaídos y tienen un tono muscular un poco disminuido debido a que los electrolitos y la cantidad de líquido en sus espacios intersticiales y celulares están disminuidos”, indicó Williams.
En definitiva, es fundamental que el paciente sea evaluado por su pediatra para obtener un diagnóstico preciso y en función de eso hacerle un seguimiento exhaustivo al caso.
Foto cortesía de: freepik
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